Nuestra existencia depende de ellas. Por Juan José Ceballos. Agosto 20, 2019. Uneabasto.com

Mala onda; cuando supe de la posible extinción de las abejas, de momento me dije, “qué bueno, así ya no me picarán”. Esto es porque parece que les caigo mal; me han dejado sus aguijones enterrados varias veces.

Minutos después me contradije; “qué tonto soy, ya no sé lo que digo”, mi resentimiento contra ellas me hizo olvidar, por unos segundos, la gran importancia que tienen para la vida de muchas frutas y verduras, y de nosotros mismos.

Sin ellas corremos el riesgo de extinguirnos también, pues como dijo Einstein una vez, “Si la abeja desapareciera del planeta, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida”.

Es tanta la importancia de estos animalitos que ya no es sólo la baja producción de miel de los últimos años, lo que tanto nos preocupa, sino la transportación del polen a otras plantas que sirve para su reproducción.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “el 75% de los cultivos alimentarios a nivel global dependen de la polinización por insectos y otros animales”, y las abejas concretamente, polinizan más de 100 mil especies de plantas.

Esos cultivos alimentarios, son los que consumimos mujeres, hombres, ganado y muchos animales salvajes, así que podemos imaginarnos el impacto tan grande en la economía, la salud, etc., a nivel mundial, si desaparecieran las abejas.

El polen es “un polvito” que se les pega en su boca y en las patas, principalmente, que al posarse en los estambres de las flores, que van dejando en todas las flores donde se posan; esta actividad es conocida como polinización, en cuya función las abejas son las principales.

Todos dependemos de ellas; los científicos aseguran que “las abejas son los agentes polinizadores más importantes de la naturaleza”, y sin exagerar, esa función es vital para la existencia de la humanidad.

Para las abejas, su misión principal, lo que las mueve a ir de flor en flor, no es la polinización, sino recoger su alimento, ese líquido dulce que está en ellas.

Dentro de ese trabajo, y para nuestro bien, van recogiendo “sin querer queriendo” como decía el Chavo, polen de cada flor en la que se posan y van dejando un poco de éste al pasar de unas flores a otras, contribuyendo así a que se produzca la fecundación de las mismas.

¡Qué maravilla! El problema radica en que durante los últimos años su población ha estado disminuyendo cada vez más, no sólo en México si no en todo el mundo, y pudieran extinguirse.

Tomemos en cuenta que su extinción provocaría un efecto en cadena; es decir, desencadenaría un daño mucho más grande.

La causa de esto se debe a:

• La contaminación del aire, que hace que se les dificulte oler las flores a grandes distancias.

• El cambio climático cambia los procesos de algunas plantas haciendo que sus flores no estén listas para ser polinizadas.

• La urbanización, porque cada vez hay más cemento y menos flores, con lo que a las abejas les resulta más difícil encontrar su alimento.

• Los pesticidas, que contaminan y pueden envenenar el polen de las flores.

Nuestro “granito de arena” para evitar la extinción de las abejas es plantar flores; en el patio, balcón, terraza, azotea o ventana; donde se pueda, pero nunca contaminarlas con pesticidas.

Por: Juan José Ceballos/ Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los Derechos Reservados MMXIX

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