La adicción al trabajo. Otro trastorno obsesivo compulsivo. Por: Dra. María del Carmen Domínguez/Revista Candelero. Junio 17, 2014.

La adicción al trabajo está relacionado con las conductas del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Este comportamiento no presenta una situación de alteración aparente en la vida cotidiana de la persona y su familia, sin embargo va lesionando paulatinamente de una manera importante las relaciones interpersonales...

con los hijos, con la pareja, y a veces con los compañeros de trabajo ya que existe una ausencia importante en la interacción de las relaciones como son el afecto, la presencia de la persona, la convivencia, el diálogo y diferentes aspectos que se viven socialmente.

Aparentemente este tipo de conducta que presenta la persona adicta al trabajo está aceptada por la Sociedad. Quien lo padece entra en un proceso obsesivo el cual se incrementa día con día, proporcionando cada vez más tiempo a sus labores y de esta manera descuida el entorno relacionado con la convivencia familiar y social, donde la afectividad se deteriora de una manera importante, creando una situación de lejanía en el sentido del afecto, provocando una situación de egoísmo y frialdad en las relaciones humanas, así como descuidando su salud y su tiempo libre.

La familia puede estar favorecida en el sentido económico ya que muchas veces el padre o la madre les brindan a los hijos una serie de satisfactores materiales con carencia afectiva y de esta manera las familias se deterioran y se crean individuos resentidos, solitarios, egoístas y faltos de sentimientos positivos hacia los demás y hacia ellos mismos, considerando que el dinero lo puede comprar todo.

El término "workaholic" se utiliza en los Estados Unidos para denominar a las personas adictas al trabajo. No hay una definición médica para esta condición. Algunas formas de estrés y desórdenes del TOC pueden estar relacionados con el trabajo. El proceso adictivo se da en un cambio gradual que va entre los 5 y los 20 años.

Comienza como una ambición profesional mayor a la media, que para poder llegar a conseguir sus metas necesita de una dedicación laboral que también está bastante por encima de lo habitual. Síntomas más habituales: Cognitivo o mental como ansiedad e irritabilidad, depresión, necesidad de trabajar más y dedicarle más tiempo al trabajo; preocupación constante por el rendimiento laboral, sensación continua de estar agobiado, de no llegar a todo, sensación de vacío emocional e infravaloración de otros tipos de actividad distintos a la laboral. Fisiológicos: Estrés, insomnio y a largo plazo, hipertensión arterial y aumento de enfermedades cardiovasculares.

De comportamiento donde pueden observarse la necesidad casi compulsiva de realizar listas de cosas por hacer y de anotar en la agenda hasta el más mínimo detalle, incapacidad de estar sin trabajar durante un período prolongado sin experimentar ansiedad, inquietud e irritabilidad, alejamiento de la familia y los amigos.

Perfiles más frecuentes: No todos los trabajadores están expuestos a sufrir este trastorno: se da más entre hombres que entre mujeres, sobre todo en la clase media y en el hábitat urbano. La edad más habitual para que se produzca es entre los 40 y los 50 años.

Los principales profesionales que sufren esta adicción son los médicos, abogados, periodistas y los ejecutivos de grandes multinacionales. Tres son los tipos de adicto al trabajo que señala Marisa Bosqued:

1.- El complaciente, que se caracteriza por ser menos ambicioso y más sociable que los otros adictos. Para ellos, la aprobación del jefe y de los compañeros de trabajo es de gran importancia. Se callan sus problemas y tienden más a caer en una depresión.

2.- El controlador, los cuales son independientes y ambiciosos y odian perder el control. Cuando descienden en su rendimiento laboral, se vuelven ansiosos e irritables.

3.- El narcisista, el cual posee una personalidad desequilibrada y, en situaciones de tensión, puede llegar a la despersonalización (sensación de no ser uno mismo, de no conocerse a sí mismo) y a la no realización (sensación de ver y experimentar lo circundante como un sueño). Se observa en ellos también conductas egocéntricas.

Tratamiento: Primero hay que reconocer que lo padecemos. Segundo establecer un contrato terapéutico; realizar un inventario de uno mismo, un análisis en profundidad de la trayectoria vital; establecer un programa de actividades alternativas que tendrá que cumplir obligatoriamente (recreación con la pareja, con los hijos, con los amigos, recreación en solitario); reducir, de forma paulatina, las horas que se dedican al trabajo; priorizar lo urgente y lo que no lo es tanto; entrenarse en técnicas de relajación, y cambiar las actitudes, desterrando ideas sobre el perfeccionismo y el éxito.

Muchas personas entran en contacto con diversas sustancias químicas para una búsqueda de sensaciones, como una alternativa al estrés o por otros problemas y se dice que son adictos a drogas o tóxicos. Pero también se viene advirtiendo que una cantidad de trabajadores cada vez mayor, desarrolla un tipo de adicción sin sustancia, que se ha denominado adicción al trabajo.

Ser trabajador es una virtud, pero en exceso y con un elevado compromiso en la empresa da lugar a la adicción al trabajo y a un riesgo psicosocial.

Para los adictos el valor del trabajo rebasa a las relaciones con compañeros, amigos y familiares. Esta obsesión por asumir más tareas, crea conflictos entre los trabajadores y en la organización. Dicha adicción se distingue de otras adicciones en alabar y recompensar a la gente por trabajar en exceso, esto casi nunca sucede con otras adicciones.

Si usted estimado lector tiene este tipo de comportamiento obsesivo, es conveniente que asista con un especialista en salud mental para que lo pueda orientar en este proceso de cambio en su estilo de vida favoreciendo, de una manera positiva, su desarrollo psicosocial para que usted pueda disfrutar favorablemente su trabajo, relaciones interpersonales y sus tiempos con espacios que requieren su atención.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) las 24 horas del día para las personas deben estar organizadas de la siguiente manera: 8 horas de sueño; 8 horas de trabajo y 8 horas divididas entre alimentación, recreación e interacción social con familia y amigos.

Si requieres alguna consulta o si deseas que se trate algún tema en especial. Llámanos al 56 06 72 88 de 11 a 15 horas de lunes a viernes, o envíanos un correo a ideatalento@yahoo.com

Por: Dra. María del Carmen Domínguez/Revista "Candelero". En colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXIV

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