Los apegos. La raíz del sufrimiento. Septiembre 3, 2013.

¿Has pensado alguna vez que la causa de tus sufrimientos, enfermedades y conflictos pueden ser tus apegos?, me refiero a la relación emocional que mantienes con cosas y personas y en las que fincas tu tranquilidad y felicidad; cosas y personas que si llegas a perder te causan ansiedad, soledad, vacío, miedo, depresión, etc..

Es natural y necesario estar apegado a nuestros padres cuando somos infantes porque dependemos de ellos, "eso nos da seguridad emocional al ser aceptado y protegido incondicionalmente" pero ya de adultos cuando podemos ser autosuficientes y maduros muchas veces relacionamos felicidad con poseer cosas materiales o una pareja que sea exclusivamente nuestra.

Tener cosas materiales y pareja es algo sano, justo y nos lo merecemos, pero aquí nos referimos a la relación enfermiza que entablamos con ellas, nos relacionamos con ellas a través de nuestro miedo a no tenerlas o a perderlas.

"Los apegos son necesidades del ego; cuando poseemos un ego demasiado grande o débil nuestro mundo personal choca con la realidad".

Se extienden en varias dimensiones, a cosas que fueron y ya no son, a cosas y situaciones que hemos deseado y no hemos podido lograr, o a situaciones que vivimos y que nos causaron algún trauma, complejo o dolor y que nos hacen vivir con ansiedad, preocupados, inquietos, etc.

Es natural que las personas lleguen a faltar, "todos vamos para allá" y hay que dejarlas ir, igualmente nuestras parejas están en su derecho de apartarse de nosotros, mucha de la culpa sería nuestra; como empresario tú bien sabes que unas veces se gana y otras se pierde, pero sufrir en demasía por ello nos inmoviliza, nos estanca o nos hace retroceder.

En estos casos no nos queda otra más que sacar a la persona fuerte que todos llevamos dentro, analizando causas y aplicando soluciones o de plano practicando el perdón o hasta la resignación inmediata.

Los apegos nos hacen esclavos y dependientes de ese algo o alguien, nos hacen débiles, vulnerables y con altas probabilidades de perder aquello a lo que estamos apegados.

Piensa en aquellas épocas en las que estabas muy enamorado de alguien; el miedo a que no fuera tuya te hacía demostrarle tanta atención que hasta la llegaste a empalagar; esa persona te sentía a ti tan seguro que llegó a minimizarte y por supuesto "no se dejó agarrar".

Por naturaleza a las personas no nos gustan las cosas tan fáciles, siempre un grado de dificultad hace más interesantes las cosas y a las personas.

Cuando estás más apegado a algo existe muchas probabilidades de que lo pierdas y sufras. ¿Quieres evitar el sufrimiento?, no te sugiero apartarte del mundo material ni de las personas, no renuncies al goce de ellas, pero sí renuncia a poseerlas con miedo y necesidad.

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