El manejo de conflictos (porque todos los hemos vivido). Por: Pepe Couch. Enero 13, 2015.

Te parecerá extraño, amigo detallista, que te hablemos de conflictos, cuando lo que menos queremos es crearlos, ni siquiera pensar en ellos. Sin embargo, los conflictos existen y siempre han existido en la interacción humana, y tú en tus relaciones con clientes, proveedores, familiares y vecinos los has vivido.

Nuestra intención es que las ideas aquí presentadas te ayuden a entenderlos, manejarlos y resolverlos, si es posible.
Conflicto, según el diccionario significa "choque, combate, lucha, antagonismo" Los psicólogos lo definen como "el estado emotivo doloroso producido por una tensión entre deseos opuestos y contradictorios".

Los conflictos, para nuestro caso, son los que se manifiestan entre las personas o grupo de personas.

¿Cómo se manifiestan?

Los demás se molestan, aunque no nos lo digan, cuando no respondemos a sus intereses. Nosotros muchas veces nos molestamos porque no se cumplen nuestras expectativas.

En este sentido, los conflictos se manifiestan porque cada una de las partes ve sus propios intereses, cada quien "jala para su molinito", y no cede ante las demandas e intereses de los demás; ni siquiera ante sus derechos.

¿Dónde se presentan los conflictos?

Los hay en todos lados, en todos los niveles y de todo tipo. Donde quiera que haya interacción de dos o más personas puede haber conflictos. Se dan con la pareja, con los hijos, con vecinos, compañeros de trabajo, con clientes y proveedores. Entre patrones y empleados (ahí surgió la razón de ser de los sindicatos); entre países, partidos políticos, etc. Se dan también con uno mismo, (entre lo que queremos, podemos o nos conviene).

En lo personal, aquel que tiene conflictos con los demás, muy posiblemente tiene grandes conflictos consigo mismo.

El conflicto, dice Mauro Rodríguez Estrada, en su libro Manejo de Conflictos es una planta que se da en todos los terrenos y nace de múltiples raíces.

Causas de los conflictos:

Se manifiesta principalmente por la intolerancia, la envidia, la impotencia, la ambición descontrolada, el egoísmo, la falta de preparación, de conocimientos, de comprensión, etc. El fanatismo es un gran detonador de conflictos, la ambición de poder, la desproporción entre lo que se quiere y lo que se puede, entre lo que se quería y lo que se logró.

¿Qué se requiere para manejar bien los conflictos?

Reconocerlos, aceptarlos, disposición por resolverlos. Entender que los conflictos son parte del eterno binomio de la vida: Conflicto-Oportunidad. Detrás de cada conflicto siempre hay una oportunidad.

¿Qué se requiere para resolver un conflicto?

Una comunicación clara y asertiva. Negociar, llegar a acuerdos, respetar los derechos de los demás, respetar los derechos y las diferencias de los demás.

Los conflictos, como todo en la vida, pueden ser de utilidad si le sacamos provecho, o pueden ser perjudiciales, y en caso extremo pueden llegar al choque.

En general los conflictos hacen ver a los demás como contrarios, como enemigos.

En su parte positiva los conflictos nos hacen crecer, nos educan, nos vuelven respetuosos, nos ayuda a mejorar nuestras relaciones con los demás.

Grandes pensadores como Carl Marx decían que la lucha de los contrarios crea el movimiento y el progreso.
Los conflictos se dan entre los seres humanos y algunas veces entre los animales. Sin embargo, la naturaleza nos pone el ejemplo de cómo resolver los conflictos: cediendo terreno al contrario, acordando cada quien su momento, su espacio, su lugar. Algunos ejemplos de esto sería el sol y la luna quienes actúan y se presentan alternados, de igual manera el frío y el calor, e
n otros casos se pueden compartir los espacios, los resultados, la riqueza, etc.

Si alguien no cede ante las necesidades y demandas de los demás, con el tiempo se va a crear un conflicto y la parte afectada puede desplazar por la fuerza al opresor. Los conflictos cambian las situaciones, en forma gradual o brusca.

En su lado negativo, los conflictos nos crean estrés y frustración. Nos produce resentimientos, amargura, infelicidad, deseos de venganza, agresividad, hostilidad, ansiedad, etc.

Ojalá te sirva esta información en tu vida personal y profesional. Hasta pronto.

Por: Pepe Couch, en colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXV

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