La dieta macrobiótica, una alimentación sana y diferente. Por: periódico "Informativo del Abasto".- Septiembre 4, 2012.

La alimentación llamada macrobiótica no es una simple dieta destinada a controlar el consumo diario de proteínas con el fin de adelgazar, en realidad es toda una filosofía de profundas raíces orientales que utiliza los alimentos como un medio para conseguir el bien del ser humano a través de una alimentación equilibrada.

En la naturaleza existen infinidad de contrastes: la oscuridad y la luz, lo que se expande y se contrae, lo masculino y lo femenino. Este principio, conocide en la cultura oriental como Yin y Yang, es el principio sobre el cual la macrobiótica esta basada.

La dieta macrobiótica, nacida en el Japón, aplica este conocimiento y lo resume de alguna forma bajo el criterio de que los seres humanos deben asumir la responsabilidad por su vida y su salud, deben propiciarse a si mismos un metabolismo natural y una vida basada en el equilibrio.

Esta dieta no prohíbe prácticamente nada, no es un régimen vegetariano acepta el consumo de carne, pescado, huevos, cereales, verduras y legumbres estos siempre y cuando sean naturales e integrales, y no exige creencia o religión alguna para poderse llevar a cabo.

Se basa meramente en el concepto de que la alimentación es el punto fundamental que determina nuestra salud, y que todas las enfermedades se deben a la relación que mantienen con una flora intestinal que puede ser débil o con una irrigación de sangre que podría ser demasiado ácida, envenenada o con células alteradas.

La importancia de la calidad de la sangre en la salud:

La sangre es un elemento vital del organismo, está compuesta de células que mueren y nacen (alrededor de unas 280,000) a cada segundo. La sangre viaja por el cuerpo a una velocidad de 9 m por segundo por medio del impulso (presión) cardiaco, repartiéndose a cada célula y órgano del cuerpo, nutriéndole, esterilizando heridas, combatiendo gérmenes patógenos, transportando secreciones y distribuyendo compuestos químicos obtenidos de los alimentos.

También la sangre recoge y elimina los desechos y toxinas celulares.

Los valores vitales de la sangre están determinados por varios factores entre los cuales se encuentra la calidad del alimento que ingerimos. En realidad, nadie puede estar sano si su sangre no lo está, y el alimento juega parte importante en la elaboración de una sangre de alta calidad. Este es uno de los principios básicos a seguir en una dieta macrobiótica.

¿En qué consiste?

La dieta macrobiótica busca el equilibrio tanto físico como emocional a través de un equilibrio en una dieta que divide los alimentos en: Yang: si la "energía" del alimento es caliente, tonificante y contractiva como los cereales, legumbres, pescado, carne, la sal, verduras de raíz, etcétera, posee energía Yang.

Yin: si la energía del alimento es fría, dispersante y debilitante como el azúcar, la miel, los lácteos y derivados cómo quesos, yogures, etcétera, las frutas sobre todo las tropicales como plátano, mango, kiwi, papaya, piña...), verduras como las patatas, berenjena, camote, tomate y remolacha, el alcohol, etcétera, poseen energía Yin.

¿Cómo se lleva a cabo?

La dieta macrobiótica elimina de la dieta (poco a poco) todos aquellos productos que poseen una energía débil, nociva u obstructiva, como los productos refinados entre los cuales encontramos el azúcar blanco, el pan blanco, los embutidos, la carne animal, los dulces o comidas industriales, las bebidas alcohólicas y los refrescos o jugos azucarados o procesados.

Esta dieta introduce las algas marinas como uno de los principales alimentos en la dieta diaria, por la gran calidad de energía que posee este alimento.

La dieta macrobiótica recupera el hábito de consumir cereales sobre todo integrales y cultivados sin pesticidas (orgánicos).

La macrobiótica adecúa la dieta a cada persona según su constitución física, el país donde vive y la estación del año en que está.

A esta dieta se unen toda una serie de remedios y alternativas de salud natural como el Shiatsu, reflexología, reiki, etcétera.

La dieta macrobiótica considera y busca el equilibrio emocional y espiritual de la persona. La dieta ayuda a establecer una conciencia integral, en dónde te hace reflexionar no sólo en el alimento, sino en nuestros estados emocionales y espirituales, los cuales influyen también en nuestra salud y que al atenderlos y equilibrarlos nos hacen vivir de una forma más consciente, profunda y satisfactoria.

Las ventajas:

La dieta macrobiótica son muchas, pero si hay dudas siempre uno debe intentar asesorarse con un dietista o naturópata o medico especialista en este tipo de alimentación y evitar sobre todo la obsesión a la "pureza" del alimento o a la hora de comer. Hay que recordar que precisamente este tipo de dieta promueve el equilibrio, y siempre que uno se va totalmente hacía un extremo, se rompe la armonía. Hay que tomar en cuenta, también, que el alimento juega parte indispensable en la salud, pero que también es la actitud que tomamos ante las dietas lo que le confiere los valores y los resultados a dicha dieta.

Por: Periódico "Informativo del Abasto", en colaboración con Uneabasto.com Todos los derechos Reservados MMXII

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