Diferencias entre los cerebros del hombre y de la mujer. Editorial Uneabasto.com. Febrero 17, 2015.

Recientemente, Mark Gungor, escritor y conferencista, especialista en mejoramiento matrimonial, presentó al público, con su acostumbrado estilo humorístico, su evento denominado "historia de dos cerebros" donde habló de algunas verdades, según él, sobre cómo funciona el cerebro del hombre y la mujer.

De acuerdo con Gungor, el cerebro de un hombre es verdaderamente único, está hecho de pequeñas cajas, donde existe una caja para cada cosa: una caja para el auto, otra para el dinero, para el trabajo, etc. La regla entre estas es que no se tocan.

"Cuando un hombre discute acerca de un tema va a esa caja en particular, la abre y habla sólo de lo que hay en ella; luego la cierra y la devuelve a su sitio, teniendo cuidado de que no se toque ninguna otra caja".

Por su parte, y según autor, los cerebros de las mujeres son muy diferentes. Dice que son como una gran olla llena de cables donde todos están conectados con todo, y están conectados con eso que llamamos EMOCIÓN: el carro, el dinero, el trabajo, los niños, etc.

"Es una de las razones por las que las mujeres recuerdan TODO. Si tú tomas un evento y lo conectas a una emoción ella copia eso en su memoria y lo recuerda siempre"; ¡huy!

En los hombres pasa lo mismo, pero es menos frecuente porque francamente no les interesa.

"Los hombres tienen una caja que las mujeres no conocen; esta caja en particular no tiene algo dentro y se le conoce como CAJA VACÍA. De todas las cajas que tienen en su cabeza la caja vacía es su caja favorita, y cuando se trata de escoger, el hombre siempre quiere estar en su caja vacía. Por eso es que el hombre puede hacer cosas que parecen sin cerebro. Cuando ve la tele toma el control y se la pasa cambiando de canal, lo que les molesta a las esposas "¿que es lo que estás viendo?" y él contesta "nada".

El conferencista explicó acerca de un estudio que hizo la universidad de Pensilvania, unos años atrás, donde descubrieron que "el hombre tiene la capacidad de no pensar en nada y seguir respirando; a veces pareciera que está muerto".

Explicó el escritor que "las mujeres nunca pueden hacer eso; sus mentes nunca paran ¡huy!, y no entienden la caja vacía porque no hay nada más irritante para una mujer que ver a un hombre haciendo NADA".

"Una de las grandes revelaciones para una mujer es esto de la CAJA VACÍA. Algunas se preguntan ¿podré ir a la caja vacía con él? pero no, no pueden porque se dan cuenta que no hay nada. Si logran entran allí, empezarán a comentar "Sabes, este lugar necesita algunas fotos; una mesita, unas flores..." pero los hombres no quieren nada.

"Todo esto tiene que ver con cómo los hombres y mujeres enfrentan el estrés. Cuando un hombre está estresado, lo único que quiere es irse a su caja vacía, lo que menos quiere hacer es hablar sobre sus problemas, sólo quiere no hacer ni pensar en nada. Una mujer que ve a un hombre en ese estado vegetativo le preguntará ¿en que estás pensando? En nada, contestará él. Esa es la forma en que el hombre maneja el estrés".

Por su parte, cuando una mujer está estresada, ella tiene que hablar de eso. Si no habla del problema su cerebro puede literalmente explotar.

"Cuando los hombres explican su estrés se sienten obligados a arreglarlo. Únicamente dicen sus problemas a otro hombre, esperando que el otro le ayude a solucionarlo, pero ella no es un hombre, y si tú, como hombre, tratas de solucionar sus problemas te matará, ella no quiere tu consejo, no quiere tu ayuda, lo único que quiere es que te calles y escuches".

Para el hombre está la caja de los deportes, la de la intimidad, la del dinero, la de los negocios; cuando está en la cuestión trabajo o dinero todo lo demás no importa. Pero las mujeres no tienen estas cajitas, ellas tienen como cables, todos enredados, todos conectados. Cuando ellas están en la intimidad están pensando que el hijo no ha llegado, están en la cocina y están pensando qué le van a decir al marido cuando llegue. "Todo lo tienen conectado, intrincado".

El hombre tiene esa cajita, que incluso le puso el nombre de "nothing box", una cajita donde no hay nada, pero las mujeres no la tienen, y por eso se desesperan porque el hombre puede estar haciendo ¡nada! "¿qué haces?, pregunta ella, ¡nada!"

La mujer tiene que estar haciendo algo y se desespera con esta "nothing box" que no tiene y no encuentra: es tremendo para ella.
Por eso el hombre llega a su cama, se tira, toma el control de la televisión y empieza a pasar canales y pregunta ella ¿que ves? ¡nada!. En cinco minutos ha pasado por 48 canales y no está viendo nada. La mujer si prende la tele va a ver la novela, la receta de cocina, etc.

Te das cuenta cuán diferentes somos.

Por: Editorial Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXV

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