El agua en el cuerpo, fuente de salud y bienestar, enero 24, 2012.

El agua es tan importante para el mantenimiento de la vida que debe ser parte de la dieta diaria ya que está involucrada en muchas de las funciones de nuestros órganos. Basta decir que todas las reacciones químicas del organismo tienen lugar en un medio acuoso; que el agua sirve como transportador de nutrientes y vehículo para excretar productos de desecho, y que lubrica y proporciona soporte estructural a tejidos y articulaciones.

El agua es imprescindible para el organismo. Las pérdidas que se producen por la orina, las heces, el sudor y a través de los pulmones o de la piel, han de recuperarse mediante el agua que bebemos y por aquellas que contienen todas las bebidas y alimentos.

Es muy importante consumir una cantidad suficiente de agua cada día para el correcto funcionamiento de los procesos de asimilación y, sobre todo, para los de eliminación de residuos del metabolismo celular. Necesitamos unos tres litros de agua al día como mínimo, de los que la mitad, aproximadamente, los obtenemos de los alimentos y la otra mitad debemos conseguirlos bebiendo agua sola.

Hay situaciones en que debe aumentarse las cantidades de agua:

  • Al practicar ejercicio físico.
  • Cuando la temperatura ambiente es elevada.
  • Cuando tenemos fiebre.
  • Cuando tenemos diarrea.

Sin embargo, tomar agua en exceso, como es el caso de algunas personas que llegan a tomar hasta ocho litros diarios, limpia demasiado nuestro organismo y elimina cantidades importantes de los minerales y vitaminas que requieren permanecer en el cuerpo para hacer funcionar bien diferentes órganos, ocasionando en algunos casos cansancio y depresión, entre otros malestares.

En esta ocasión, mencionaremos sólo tres formas en las que el agua impacta nuestro organismo:

  • El agua como baño interno: Tomar agua es darle a nuestro cuerpo un baño por adentro; si tomamos poca, sería un baño a medias, si es la suficiente estaremos tomando un baño completo que limpiará perfectamente todos nuestros órganos y cada una de sus células.
    Entre más amarilla es tu orina, sobre todo en las mañanas, más agua necesita tu organismo; esto excluye el caso de la ingestión de medicamentos o suplementos alimenticios que colorean los fluidos.
  • Beber agua durante las comidas: Algo que debemos tomar muy en cuenta es que si consumimos agua en grandes cantidades durante o después de las comidas, disminuimos el grado de acidez en el estómago al diluir los jugos gástricos. Esto puede provocar que las enzimas que requieren un determinado grado de acidez para actuar queden inactivas y la digestión sea lenta. Si las bebidas que tomamos con las comidas están frías, la temperatura del estómago disminuye y la digestión se hace aún más lenta.
    Como norma general, debemos beber en los intervalos entre comidas, entre dos horas después de comer y media hora antes de la siguiente comida. Está especialmente recomendado beber uno o dos vasos de agua nada más al levantarse. Así conseguimos una mejor hidratación y activamos los mecanismos de limpieza del organismo.
  • El agua en la diabetes: El agua limpia el riñón y elimina los excesos de azúcar. En los diabéticos solamente algunas células obtienen la suficiente agua para sobrevivir. El Beber agua revierte la diabetes adulta en las etapas iniciales.

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