El primer cubrebocas del mundo. Por: Juan José Ceballos. Editorial "El Comercio Tradicional al Detalle". Julio 23, 2020. UneAbasto.com

Se trata de una de las máscaras más famosas del mundo.

Ésta se empezó a usar por los médicos, de Venecia, durante la epidemia de la peste negra (1575 y 1577), una de las plagas más letales en la historia humana.

En aquella época, formaba parte de una vestimenta muy especial que usaban los médicos para atender a los pacientes enfermos y evitar contagiarse con los vapores dañinos que desprendían sus cuerpos.

El desconocimiento de esa enfermedad hacía que los médicos tuvieran diversas teorías equivocadas, sobre la forma en que se transmitía.

En ese tiempo se creía que esa enfermedad era trasmitida por los pájaros, y la forma de la máscara hacía que estos se alejaran de aquellos que la llevaban.

Una razón más por la que la máscara tenía esa forma, era que el pico impedía que el doctor se acercase mucho al aliento del infectado.

Pero algo, que ellos hacían y que adoptamos con el COVID 19, fue el mantener la distancia.

La indumentaria se complementaba con una vara o bastón que usaban los médicos para alejar a las personas que se les acercaban.

“Los médicos utilizaban guantes de cuero, gafas, sombrero de ala ancha y un enorme abrigo de cuero encerado que llegaba hasta los tobillos”.

Se creía también, que la enfermedad circulaba por el aire y que penetraba en el cuerpo por los poros de la piel, de ahí la razón de la vestimenta, que les cubría todo el cuerpo.

El pico de la máscara tenía dos agujeros a los lados para poder respirar, y lo rellenaban con “un compuesto de más de 55 yerbas y otros componentes como polvo de carne de víbora, canela, mirra y miel”, esto para mitigar los olores y purificar el aire que entraba a la nariz.

“Asimismo, se incluían unos ojos de cristal para salvaguardar los globos oculares”.

Otra de las creencias, era que los perfumes ácidos y penetrantes, eran capaces de fumigar las zonas azotadas por la peste y proteger a quienes los respiraban. “Los ramilletes, el incienso y otros perfumes eran comunes en esa época”.

Toda la vestimenta, principalmente el pico, era terrorífica y macabra; me imagino que, si no se morían por la enfermedad, fallecían del susto, al verla.

Ahora se sabe que, “a pesar de lo aparatoso de la indumentaria, los médicos no estaban protegidos frente a la enfermedad. Afortunadamente, ellos no lo sabían”. ¿Cuántos habrán muerto por la peste? No se sabe.

Aunque con otros fines, aun se siguen usando estas máscaras; en las festividades venecianas y en los carnavales de algunos países, se convirtió en la estrella de los disfraces.

Actualmente se le conoce como “La máscara de pico”, “La máscara de la peste” o “El doctor de la peste”.

Por: Juan José Ceballos/ Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los Derechos Reservados MMXX

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