El Código Enigma. Por: Pepe Couch/Revista "El Comercio Tradicional al Detalle". Diciembre 6, 2016. Uneabasto.com

Una buena película se puede apreciar desde muchos ángulos; los críticos llegan a calificarla hasta con cuatro estrellas cuando reconocen una buena fotografía, una buena actuación, un buen reparto; una buena historia que puede estar basada en un hecho real.

Las películas pueden también darnos algunas ideas, conceptos y mensajes que podemos aplicar a nuestra vida personal o de negocios. Todo depende de lo receptivo que estemos y los intereses que tengamos en ciertos momentos.

Un ejemplo de esto último es la película que recomiendo en esta ocasión; su título es "Código Enigma", nominada a ocho premios Oscar en 2015, donde a mi modo de ver, destaca por el tema y por la actuación.

La historia está basada en un hecho real que se mantuvo en secreto durante más de 50 años. En la 2ª guerra mundial los alemanes desarrollaron una máquina a la que llamaron "enigma". Este aparato lo hicieron para codificar los mensajes que desde los altos mandos militares se enviaban a sus comandantes, con las instrucciones de en qué momentos atacar y a quienes.

Esta máquina los hizo ganar casi todas sus batallas a principios de la guerra, ya que la estrategia general de ellos era atacar por sorpresa. En una de ellas, donde los "aliados" pudieron replegar a los alemanes, pudieron apoderarse de una de las máquinas.

Ya con una "enigma" en Londres, el reto, ahora era cómo decodificarla para saber cuáles eran las instrucciones que se enviaban a través de ellas.

Para ello, en 1942 los ingleses armaron un pequeño equipo de científicos matemáticos expertos en Criptografía que estuvo coordinado por Alan Turing. Con el objetivo de encontrar el código secreto este personaje inició la construcción de una máquina de gran tamaño que introduciría a la máquina "enigma" y poder descifrar los mensajes.

La historia presentada se enriquece aún más porque se intercala en ella la vida personal de Alan Turing, que debido a sus preferencias sexuales fue juzgado y castigado, posteriormente, por las leyes inglesas bajo el cargo de sodomía.

Una vez descubierto el código el reto consistía después en guardar el secreto, nadie podía enterarse de ello.

El objetivo era ganar la guerra no una ni dos batallas; si los aliados se anticipaban a todas o muchas de ellas, los alemanes descubrirían que se habría descifrado su máquina y al día siguiente ya la habrían codificado nuevamente, por lo que se decidió que la información obtenida a través de la decodificación lograda la manejarían muy discrecionalmente, algo así como sacrificar a muchos para lograr el principal objetivo.

El manejo estratégico de la información que se descubría se concentró en las batallas grandes, para lo cual se promovieron algunas historias inventadas que parecieran casualidades a los ojos alemanes.

Para mi gusto es tan importante esta historia no sólo porque ayudó a que los aliados ganaran la guerra ante un personaje tan funesto para la humanidad, sino porque la máquina inventada por el personaje real, Alan Turing, dio las bases para lo que ahora se conocen como computadoras.

Tan importante fue su invento y tan mal se portó el sistema con él que ya en 2013 la Reina Isabel II le otorgó el perdón real póstumo honrando sus logros sin precedentes.

Además, algunos historiadores estiman que haber descifrado el código enigma acortó la guerra por dos años y salvó más de 14 millones de vidas. Reconocen también que ciudades enteras habrían sido destruidas si no hubiera sido por Turing.

Campos enteros de investigación científica no se hubieran dado, al menos por algún tiempo, si no hubiera sido por él.

Se piensa que Alan Turing no era una persona normal, era antisocial, antipático, difícil de entender para muchos, pero algunos opinan que nadie que fuera normal podría haber hecho lo que hizo él. "A veces las personas que nadie piensa que podrían hacer algo, son las que hacen cosas que nadie imagina".

Por: Pepe Couch/Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXVI

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