La paradoja de la evolución humana. Por: Juan José Ceballos/Revista "El Comercio Tradicional al Detalle". Agosto 6, 2020. UneAbasto.com

Es la historia de cómo los humanos nos convertimos en reyes de la creación.

Algo paradójico porque, por un lado, el homo sapiens, desde que apareció en la tierra, ha logrado subsistir a todo tipo de peligros y catástrofes y ha evolucionado hasta poder llegar a la luna, pero por otro, continúa, muchas veces, actuando como neandertal.

A su estilo, y con un enfoque totalmente evolucionista, Yuval Noah Harari, cuenta, en su libro “De animales a dioses”, toda la historia humana desde su aparición hasta nuestros días.

Resumidos los 4 mil 500 millones de años de la historia de la tierra en un calendario, los humanos tenemos apenas mil 800 segundos de existencia; aparecimos en los últimos 30 minutos.

La evolución humana se dio a partir de tres grandes revoluciones: la cognitiva, la agrícola y la científica; éstas, fueron base para todo lo que la humanidad ha creado desde que aparecieron en la tierra.

Dentro de los contextos de estas tres revoluciones, han sido las leyes biológicas las que establecieron los parámetros para nuestro comportamiento y capacidades; la biología y la historia han modelado nuestra sociedad; “toda la historia tiene lugar dentro de los límites de nuestra biología”, asegura el autor.

Ya desde hace dos millones de años existían diferentes especies de humanos (homínidos), regados por el planeta. La especie que precede al homo sapiens (los neandertales), apareció hace 500 mil años.

La gran historia humana comenzó hace 200 mil años, cuando por evolución, apareció el sapiens en África oriental.

Fue aproximadamente, hace 70,000 años cuando se dio la revolución cognitiva; ésta consistió en diversas mutaciones genéticas aleatorias y accidentales que cambiaron las conexiones cerebrales de algunos neandertales.

Los homo sapiens, no somos una especie muy diferente a los neandertales; venimos directamente de ellos, sólo que, en algunos se inició la revolución cognitiva, y los que no lo lograron fueron desapareciendo, para que finalmente hace 30 mil años, se extinguieran totalmente.

A raíz de la revolución cognitiva, fueron capaces de: fabricar arcos y flechas y agujas para coser; de darle forma a un lenguaje para transmitir conocimientos; de unirse en grupos mayores con los mismos ideales, necesidades y objetivos; de poder moverse a otros lugares.

Además, adquirieron la capacidad de cooperar con un gran número de personas desconocidas y distantes para crear o producir algo. Igualmente, les permitió transmitir a otros, información sobre cosas que no existían realmente, esto con el fin de innovar, planificar, ejecutando entonces, acciones complejas. Esta fue la clave del éxito de los sapiens.

La revolución cognitiva se dio casi en forma mágica; podría yo explicarla con una escena de la película “2001: Odisea del espacio”, del director Stanley Kubrick (1968).

En ella, un simio que trataba de partir un fruto con un palo, al no lograrlo con los primeros golpes, le pegó fuerte repetidas veces hasta hacerlo pedacitos; en ese momento se dio cuenta que podía hacer lo mismo para vencer a otros simios cuando le quisieran arrebatar su comida, y así lo hizo, sorprendiendo a muchos otros de su especie.

En la película, ese fue el punto de inflexión para iniciar la evolución; el momento, en el que todo empezó a ser diferente; la semilla para el surgimiento de los sapiens.

Los avances que lograron con la revolución cognitiva, permitieron al sapiens iniciar la segunda revolución, la agrícola, que los transformó de cazadores (nómadas) en sedentarios.

A partir de allí la historia humana se determina por sus acciones.

Por: Pedro Martínez/ Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los Derechos Reservados MMXX

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