Finanzas en pareja. Tips de economía para sacar a flote tu matrimonio. Por: Revista "El Comercio Tradicional al Detalle". Abril 9, 2013.

La economía está relacionada con tu vida diaria. Es el estudio de cómo las personas, las empresas y las sociedades asignan los recursos escasos. Y da la casualidad que es el mismo rompecabezas que tú y tu cónyuge buscan resolver constantemente: cómo gastar su tiempo, energía y dinero para sacar adelante una empresa tan compleja como el matrimonio.

¿Quién debe lavar los platos?

En los últimos cincuenta años, al cambiar la economía de mercado, también ha cambiado la institución del matrimonio. Las innovaciones tecnológicas, como la lavadora, significan que las mujeres no tienen que pasarse días enteros lavando a mano. Los congelados y los microondas equivalen a comidas más rápidas y fáciles. Las mujeres entraron en la fuerza laboral, mientras que los hombres se vieron forzados a arrimar el hombro en casa, prepararse la cena de vez en cuando y aprender a cambiar pañales.
El problema es que ya no hay una clara división de las tareas, quién se encarga de la casa, de los hijos y las cuentas, actualmente se ha convertido en un enorme signo de interrogación.

Eric es fotógrafo y trabaja para unas revistas ilustradas de cocina y Nancy diseña ropa para una cadena de tiendas. Al casarse, dividieron las tareas domésticas por la mitad (50/50), lo que parecía "justo". Cada uno controlaba constantemente la carga de trabajo del otro y mantenía gráficos mentales sobre quién había hecho más o quién se había quedado atrás, y hacía sonar la alarma de justicia cada vez que el reparto empezaba a inclinarse hacia un 60/40: "¡Yo trapeé la última vez, ahora te toca a ti!".

Piensa en una compañía cuyos empleados trabajan exactamente el mismo número de horas y hacen exactamente la misma cantidad de trabajo a cambio de exactamente la misma retribución. La realidad es que las empresas están organizadas en torno a la especialización. Los empleados tienen tareas diferentes que exigen clases diferentes de pericia, por las que reciben salarios más altos o más bajos.

Adam Smith (padre de la economía moderna) dijo que el secreto de la riqueza de una nación no era el dinero sino el trabajo y, específicamente, una división del trabajo basada en la especialización. Puso como ejemplo una fábrica de alfileres: diez trabajadores podrían producir 48,000 alfileres al día si se especializaran (uno saca el alambre, otro lo endereza, un tercero lo corta, un cuarto lo afila...), y sólo 10 alfileres, si no lo hacían.

La división del trabajo nos dice que nadie debería hacerlo todo y que cada uno debería tener una especialidad. Pero no dice nada de cómo decidir quién es más adecuado en una tarea u otra. David Ricardo, economista británico, cuatro décadas después de Smith presentó una teoría llamada "ventaja comparativa" que dice: no es eficiente que cada uno se ocupe de cada tarea en la que es bueno, sino sólo de aquellas tareas en las que, en comparación con otras es relativamente mejor.

No es necesario que la vida se divida a la mitad para que dos personas estén contentas. Veamos un ejemplo: compartes una pizza grande con tu pareja y decides repartirla mitad y mitad (cuatro trozos para cada uno); tú te comes tres pedazos y quedas llena, tu cónyuge se come los cuatro pedazos y se queda con hambre. Sobre el papel, quedarte con tu pedazo sería justo, pero no eficiente. Es así porque hay una alternativa para hacer que la otra persona esté más contenta sin que tú lo estés menos. Llamamos a esta situación "Eficiencia de Pareto", donde ya nadie puede mejorar sin que otro empeore.

"Riesgo moral"

Si tu seguro médico cubre las recetas para regular tu colesterol, tienes menos incentivos para tomar alimentos sanos. Del mismo modo, si no estás casada te aseguras de hacer ejercicio para mantenerte en forma y atraer un marido igualmente en forma. Si estas casada es probable que sientas la tentación de dejar de ir al gimnasio. ¿Qué va a hacer tu marido? ¿Divorciarse? A esto le llamamos riesgo moral que es el peligro de que una persona que tiene un seguro o una garantía, actúe de manera diferente a quienes no los tienen.

Las aseguradoras contrarrestan el riesgo moral imponiendo deducibles o coaseguros, que son tu participación en el siniestro. Sin repercusiones, sin consecuencias, sin los incentivos adecuados para actuar responsablemente, todos somos susceptibles de correr riesgos imprudentes.

Medios para reducir estos riesgos en tu relación:

1.- Convertir al cónyuge en un inversor. Dale a tu esposo el nombramiento de codirector general de su matrimonio, póngalo al frente de algunas tareas importantes, procurando que la carga sea equilibrada.

2.- Regular tu matrimonio. Las parejas actúan con reglas básicas, como no engañar, no irse a las Vegas sin avisar al otro, no comprar una casa sin consentimiento mutuo ¿por qué no añadir unas cuantas normas más a la lista, si puede mejorar la situación? Recuerda que el riesgo moral surge cuando no hay consecuencias, y no hay consecuencias cuando no hay reglas.

3.- Crear incentivos adecuados. Ceda a su pareja la posibilidad de algunos beneficios personales dentro del matrimonio, y compartan tanto los beneficios como los sacrificios del mismo.

Haz un informe óptimo

¿Cómo puede una empresa contratar un nuevo empleado sin saber si incendió la cafetería de su anterior trabajo? ¿Cómo puede una mujer o un hombre decidir llevar a alguien a casa cuando no sabe si está buscando un alma gemela o sólo un ligue? Para los economistas la información es algo bueno: cuanto más sabes, mejor equipado estás para tomar decisiones inteligentes. Es vital que haya un intercambio constante de información entre ambos para mantener con éxito tu relación.

Pero demasiada información también causa desequilibrios. Demasiada información puede paralizarnos. En el matrimonio, quien recibe un torrente de información, sin filtrar, de su pareja, se puede sentir ahogada; sobre todo si tiene lugar en una disputa acalorada. Hay que aprender a hacer un informe óptimo, reducir la cantidad de datos y dejar sólo los necesarios para tomar una decisión.

Por: Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXIII

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