La locura del consumismo nos hunde más en la crisis. Por: Octavio Raziel/Revista Candelero. Noviembre 27, 2012.

Las fiestas navideñas son cada vez más prematuras. El pasado 16 de septiembre Santo Clós participó en el desfile patrio. Con su uniforme rojo y blanco sobresalió del verde oliva de los soldados, en tanto que los Reyes Magos procuraban controlar a sus nobles bestias para que llevaran el marcial paso de las columnas castrenses.

Al desfile deportivo que se organizó con motivo del aniversario Revolución Mexicana, el pasado 20 de Noviembre, fue convocado el elenco de las pastorelas con la persecución de Chamucos incluida.

Los comerciantes se frotan las manos cuando de hacer cuentas se trata. "El Buen fin" para fomentar el consumismo (copia gringa) miles de trabajadores y empleados -los que aún gozan del privilegio de serlo en este mundo globalizado- se endeudaron por décadas con la compra de la TV de plasma o de 3D, nuevos juegos de X-Box, Laptops, iPhone, iPad y otros artículos necesarios para lograr la aceptación social.

Los pocos recursos que les queden serán para ir a la Villa de Guadalupe. Ahí rezarán por quimeras: los ciegos, ver; los sordos, oír; los mudos, cantar; los inválidos, bailar; recuperar un miembro amputado.

Sangrantes rodillas, penitencias o cilicios se ofrecerán para alcanzar el milagro de pagar las deudas adquiridas. Diciembre ha cambiado; de ser el mes más esperado al más odiado por muchos. Días de tronarse los dedos para cumplir con la familia cercana (también, no faltará, con el segundo y hasta con el tercer frente) con los jefes o compañeros de trabajo.

Dinámicas no deseadas son los intercambios de regalos. La visita a las cantinas, antros y los brindis de oficina. Alcoholímetro -incluido el ¡Fuaaa!- y la cárcel del "Torito", Cenas para alimentar a un ejército y tirar la mitad (que no se diga que aquí hay pobreza).

¡Que llegue la Navidad! Ya vendrá la cuesta de Enero -y la de Febrero- para pagar los compromisos adquiridos. La esperada segunda parte del aguinaldo de Enero ya fue deslizada con un plástico desde la primera quincena de diciembre. Que los pastores acudan presurosos al Portal; que Luzbel, con su cola cortada por el Arcángel Raziel envidie la felicidad de los mexicanos; que llegue la fiesta que recuerda el Nacimiento de hace 2012 años.

Que los chicos abran sus presentes y los grandes remuelan su pasado; que todos renazcan, como el Ave Fénix, al arribo de las festividades de fin de año.

Rompan las piñatas. Que caigan confetis y canelones; se enciendan las luces de Bengala con sus brillantes, aunque efímeras, estrellas. Musgo y heno, ramas de pino y enebro rodeen el pesebre.

¡Que llegue la Navidad! Los chicos la verán como un momento anhelado, inevitable, fatal; sus padres no cambiarán esos momentos de felicidad infantil por preocupaciones pasadas o futuras; los abuelos tomarán conciencia de la brevedad de su estancia en el planeta azul.

Disfruta la vida, es más tarde de lo que crees…

Por: Octavio Raziel/Revista Candelero. En colaboración con Uneabasto.com Todos los derechos Reservados MMXII

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