Las drogas y América Latina. Por: Eduardo López Betancourt / Revista Candelero. Agosto 13, 2013.

Un prestigiado diario español, recientemente publicó un importante artículo denominado "América Latina rompe el tabú de la política respecto a las drogas". En el rotativo se señala, que el Continente Americano empieza a tener cambios en relación a su política de combate contra las drogas.

En efecto, hace algunos días se conoció un documento de la Organización de Estados Americanos (OEA), por medio del cual se recomendaba a sus países miembros, mayor flexibilidad en lo que se refiere a la punición del tema de los psicotrópicos; dicho comunicado después fue desmentido por la propia OEA.

Sin embargo, cabe destacar que hay barruntos en esa materia de los enervantes, a los cuales se debe dar un manejo diverso, dada la terrible realidad que sufrimos, misma que es de sobra conocida. La cantidad de drogadictos en el mundo cada vez es superior; se trata de personas que inclusive llegan a necesitar los alucinógenos en forma vital; tal fenómeno ocasiona que ellos mismos se mantengan en absoluta inseguridad, ante la ansiedad por conseguir y consumir sustancias toxicas.

Ante tan deplorable perspectiva, los gobiernos, generalmente presionados por las grandes potencias del orbe, naciones donde por cierto, se encuentra el mayor número de adictos, han intensificado la lucha contra los estupefacientes; pero, los resultados han sido nulos, la droga sigue proliferando y quienes la usan, como ya apuntamos, cada son más.

Hablar de inseguridad social por causa de lo alcaloides resulta impactante, muestra tangible la de México, donde cada año se registran decenas de miles de decesos, por el famoso enfrentamiento contra el "crimen organizado".

El ridículo e irresponsable Felipe Calderón, incluso habló de "guerra contra las drogas", donde como bien se sabe, obtuvo un rotundo fracaso, lo único que provocó Calderón en el mejor de los casos fueron 60 mil óbitos; fue un sexenio vergonzante, lleno de zozobra que la criminalidad aprovechó para literalmente apoderarse de nuestra República.

Eso sí, Calderón, cual villano, huyó de inmediato de suelo azteca; no obstante, las muertes que dejó, siguen clamando justicia. Volviendo a la OEA, en la 43 Asamblea General, celebrada en Antigua, Guatemala, se acordó seguir discutiendo sobre el asunto de los enervantes; evidentemente hay esperanzas que pronto se le otorgue un cauce legal al tema de los estupefacientes.

Fueron varios los representantes de distintas naciones, quienes expresaron su deseo de autorizar la venta y producción de drogas, dado que nunca debemos olvidar, su consumo no sólo está permitido, sino hasta protegido.

Destacó en las intervenciones de Antigua, Guatemala, lo señalado por el Secretario de Estado de Estados Unidos de América, John Kerry, quien puntualizó que es bienvenida la legalización; en este mismo tenor, tengamos presente que los Estados de Colorado y Washington ya aprobaron el uso de la marihuana; a pesar de todo, aún hay regiones en el planeta que no entienden la amarga necesidad de darle un cauce legal a la industria de los psicotrópicos; empero primordialmente, capacitando al individuo para que las rechace; ello lo hemos subrayado insistentemente, sólo se logrará en las aulas, con asignaturas creadas ex profeso, y sobre todo con maestros capacitados.

Dentro de todo este cruento panorama, que ha venido a alimentar la necesidad de certificar el consumo y comercio de los estupefacientes, es conveniente precisar, que lo indicado es darles un marco lícito tanto a la elaboración como a su venta; el consumidor tiene derecho de acudir a un centro donde exista plena seguridad para adquirir drogas a un precio adecuado; por su lado, los productores también deben contar con plenas garantías para evitar ser extorsionados, como actualmente sucede.

Cada vez con mayor ahínco se suman más voces, sobre todo autorizadas, que reclaman la tan ansiada legalización de las drogas, circunstancia que sin duda traerá paz social; si bien es obvio que de la noche a la mañana no se acabará al 100% con la violencia ni el delito, es claro que estas deleznables prácticas disminuirán considerablemente.

Para algunos la OEA carece de autoridad, aseveran que su desprestigio se ha acrecentado; empero en el tópico de las drogas, y con lo que pueda avanzar en el mismo, el referido organismo con seguridad recuperará la credibilidad requerida


Por: Eduardo López Betancourt / Revista Candelero. En colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXIII

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