Algo común entre humanos y máquinas. Por: George Mendez/Revista "El Comercio Tradicional al Detalle". Abril 24, 2018. Uneabasto.com

¿En qué nos parecemos los humanos a las máquinas? Tú dirías “en nada”. Efectivamente, somos muy diferentes.

Sin embargo, tenemos algo en común, ambos necesitamos mantenimiento, diferente pero con el mismo objetivo: ajustes, descansos, actualizaciones, formateadas, limpieza, etc., todos ellos con el único objetivo de seguir funcionando en las mejores condiciones.

Ambos necesitamos conservarnos en óptimas condiciones para garantizar un buen funcionamiento en nuestras actividades. Aunque los rendimientos físicos son muy diferentes, en ambos hay desgaste, agotamiento, saturación, contaminación, etc.

La ingeniería define mantenimiento como “toda aquella acción realizada en forma lógica y sistemática sobre un equipo o sistema, con la finalidad de mantenerlo trabajando en condiciones específicas de funcionamiento y reducir las posibilidades de ocurrencias de fallas, prolongando su tiempo de vida útil”.

Hablando a nivel personal el mantenimiento abarca todas nuestras áreas de vida, tanto interna como externamente de nuestro cuerpo así como de nuestro mente-cerebro.

Tipos de mantenimiento

Preventivo:

La acción de prevenir la define el diccionario como: “Ver y conocer con anticipación un daño o prejuicio, evitándolo o impidiéndolo; anticiparse a un inconveniente, dificultad u objeción”.

Este tipo de mantenimiento es el más recomendado, ya que como su nombre lo refiere, previene, y es resultado de una planificación y programación. El tiempo y su frecuencia son definidos.

Para el caso de nosotros, será de acuerdo a nuestra edad y condiciones particulares, para prevenir enfermedades y mantenernos en buen estado de salud; para lograr esto debemos hacernos chequeos médicos frecuentes que incluyan pruebas de laboratorio y revisiones de la vista, dientes, corazón, metabolismo, etc.,

Predictivo:

Predice y supone a través del análisis y observaciones la posible causa o motivo que produce un desgaste normal, fallas frecuentes y errores predecibles. Su frecuencia se basa en un número determinado de horas de funcionamiento.

Correctivo:

Éste es aplicado sólo cuando fallan las cosas; este tipo de mantenimiento no se puede precisar con anticipación y el tiempo que requiere depende de la magnitud de la falla. Debemos evitar llegar a este nivel de mantenimiento porque las actividades tanto de una máquina como en la persona, se detienen ocasionando una incapacidad temporal y el riesgo de que pueda ser permanente.

Mental:

Éste es aplicable específicamente a las personas, y se refiere no sólo a la actualización de conocimientos y habilidades, sino a las ideas, actitudes y percepciones que tenemos de las cosas nuevas que se presentan en nuestro entorno, llámese innovaciones, problemáticas, etc.; todo lo que trae consigo la globalización.

Tanto máquinas como personas tenemos un ciclo de vida, si no nos damos el mantenimiento adecuado, principalmente el preventivo, podemos fallar. Nuestro funcionamiento tiene un límite, y en tanto llega ese límite puede ir disminuyendo nuestra efectividad reflejada en nuestros resultados.

Prever, tiene el prefijo pre que significa antes; se trata de ver las cosas antes de que sucedan o de hacerlas, haciendo los ajustes necesarios para evitar que algo se dañe, salga mal, o se eche a perder.

Cuando no hacemos el mantenimiento correspondiente en forma preventiva tendremos que hacerlo en forma correctiva, y esto cuesta más caro y se lleva más tiempo; si fallamos podemos afectar a otros.

Definitivamente, prevenir es más barato que corregir. Muchas veces las correcciones no reponen lo que se pierde al no haber prevenido los sucesos. En prevención de accidentes, por ejemplo, los expertos aseguran que nueve de cada 10 de ellos pudieron haberse evitado, previniéndolos.

Por: George Mendez/ Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los Derechos Reservados MMXVIII

Regresar a home-page


'9