Mitomanía, Enero 12, 2011.

 

Del griego mythos (mentira) y manía (modismo). De define la mitomanía como el trastorno psicológico consistente en mentir de forma patológica continuamente falseando la realidad y haciéndola más soportable.

El mitómano sublima su impulso transformándolo en arte. El dramaturgo español Juan Ruiz de Alarcón expuso un modelo de esta patología en su obra "La Verdad Sospechosa".

La mitomanía es la tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciendo la realidad de lo que se dice. Con frecuencia el enfermo, de carácter más bien paranoide, desfigura mentirosamente la propia idea que tiene de sí mismo, magnificándola (delirio de grandeza) o simplemente disfrazando unos humildes orígenes con mentiras de todo tipo, de forma que llega realmente a creerse su propia historia y se establece una gran distancia entre la imagen que tiene la persona de sí mismo y la imagen real.

Si bien la manera puede ser útil y es un comportamiento social frecuente, el mitómano se caracteriza por recurrir a esta conducta continuamente sin valorar las consecuencias, con tal de maquillar una realidad que considera inaceptable urdiendo todo tipo de sistemas delirantes.

Esta característica está asociada a trastornos de personalidad graves y se puede relacionar con dos tipos de caracteres: por un lado, los necesitados de estimación, y por otro, los que sufren un trastorno de personalidad hipertímica, es decir, las personas que tienen un ánimo muy elevado (superficiales, frívolos, impacientes.

Algunos adolescentes padecen de este trastorno a su personalidad inestable. Es bueno señalar que esto mayormente se da en aquellos cuyos padres son excesivamente rígidos o exigentes con ellos.

La mitomanía o ser mentiroso patológico es un impulso irrefrenable de mentir ; no es en sí una enfermedad (aunque hay profesionales de la salud mental que ya la consideran como tal) pero sí es un síntoma de que esa persona psicológicamente no está bien,

Los especialistas sostienen que el mitómano tiene una tendencia patológica a deformar la realidad. Miente pensando que ganará prestigio y que mejorará la imagen que los demás tienen de él. Se puede mentir para manipular a las personas o por hacer daño. No es algo inofensivo. Tiene efectos negativos sobre quien la padece y sobre quienes la sufren.

El mitómano comienza a perder credibilidad entre su entorno. Un estafador es una persona peligrosa, que usa el engaño para lograr bienes o dinero.

Casos de Mitomanía: El mitómano pasa inadvertido mientras no hablas con él/ella. Una vez que estableces una relación comienzan sus mentiras y al final son tantas que acaba siendo desenmascarado.
Por ejemplo el caso de Enrique: solía presumir ante sus compañeros de trabajo de sus viajes a Europa, los hoteles donde se había alojado, los restaurantes que conocía, el menú que pedía. Estocolmo, París, Madrid eran ciudades de su itinerario. Describía todo con muchos detalles de tal forma que todos le creían, hasta que fue descubierto. Ocurrió que debía ir a Estados Unidos en viaje de negocios y resultó que no solo no tenía pasaporte, sino que no había salido de los límites de su región.

La mitomanía reiteramos que no es inofensiva, al contrario, tiene una serie de efectos de distinto nivel.

En el plano social, el mitómano comienza a perder credibilidad y se le categoriza como el "cuenta cuentos".

A nivel familiar, es visto como una persona poco confiable y desde el punto de vista de las amistades, éstas tienden a alejarse o bien la persona termina apartada del grupo. El pero escenario es cuando la mitomanía afecta a terceras personas. Esto ocurre cuando la "manía" de mentir está presente en personalidades antisociales, principalmente en estafadores. En ellos el "modus operandi" del delito es el engaño para conseguir dinero o bienes. Hay casos emblemáticos y el falso Rockefeller es uno de los más famosos del mundo.

Se hizo famoso y perseguido en Estados Unidos. Se hacía pasar por un pariente del productor italiano Dino De Laurentis, o un miembro de la familia Rockefeller. Logró codearse en los círculos sociales más elitistas de Nueva Cork, Hollywood y Miami. Una vez que había establecido contactos, estafó y embaucó logrando acumular millones de dólares. Fue detenido por la policía pero escapó. Se le recapturó poco tiempo después y en la actualidad se encuentra en prisión.

Quien miente de forma continua trata de ser más atractivo hacía los demás o de suplir carencias en distintas áreas de su vida, pero con el paso del tiempo sufrirá aislamiento por despertar desconfianza entre sus semejantes.

¿Hay solución a esto?

Hablar con la verdad es una cualidad muy valorada en nuestras relaciones afectivas, laborales, de estudio, etc., ya que nos permite tener certidumbre y seguridad al compartir ideas, emociones, objetos o recursos materiales.

Por ello, no es extraño que la mentira sea mal vista socialmente, al igual que la tendencia de algunas personas a cambiar la realidad, llamada mitomanía.

Hablamos de ello cuando hay una conducta que desfigura o cambia la realidad, ya sea engrandeciéndola o sustituyéndola por completo; se falsea información de lo que se sabe o se cree, de forma reiterativa o crónica, a largo tiempo. Esta conducta surge por la incapacidad de lograr madurez emocional, incluso neurológica, que impide a un individuo ubicarse en un marco de realidad.

En la infancia, "hay etapas" en que la fantasía es un elemento necesario, con el que se imagina o piensa, y que forma parte de la creación de la personalidad. Se puede jugar a se superhéroe, a la casita o cualquier cosa, y el pequeño busca ser protagonista, incluso se disfraza; empero, hay adultos cerca que dan sentido de realidad y dicen: "no hagas esto", "no te avientes del ropero". El mitómano podría ser como un niño que no logró esta madurez. No es que la fantasía se deseche por completo, se conserva y es la que nos ayuda a crear, producir e imaginar qué vamos a estudiar o en qué trabajaremos.

El problema del mitómano es que no hay un freno a esta actividad mental, y eso terminará por generarle alteraciones sociales por mentir a menudo. El ejemplo clásico es el de quien siempre habla de cosas materiales y apoyos que no tiene, exagerando elementos que a la gente le parecen incongruentes; un día da una versión de algo que le pasó, y otro día da otra. Entonces su capacidad de vinculación se deteriora, mete a la gente en problemas y pierde credibilidad y confianza.

Revista Candelero en línea: www.candelero.com.mx
Por la Dra. Ma. del Carmen Domínguez Torres
Directora del Instituto de Investigación y Educación del Talento.

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