¿Una mujer sin vagina? Por: Ma. Elena Contreras/Revista "El Comercio Tradicional al Detalle". Octubre 22, 2020. UneAbasto.com

Además, tampoco tiene útero, ni cuello uterino, ni ovarios.

Es el caso de una joven keniana, de nombre Julian Peter, una chica de color, ya de 29 años, documentado recientemente por la BBC News.

Se trata de un síndrome llamado Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH); ¡Vaya nombrecito!

Imagínate, estimada lectora o lector, lo que es vivir con esta situación.

A ella, le han llovido todo tipo de comentarios negativos; no sólo criticas, sino también cantidad de rechazos y humillaciones; incluso, le llegaron a comentar que era un castigo por algo muy malo que su madre habría hecho en el pasado.

Otra persona afirmó que seguramente alguien le había hecho brujería, ya que ella es oriunda de una población de nombre Ukambani, donde se práctica la hechicería; algo así como lo que hacen algunos pobladores de Catemaco.

También ha sufrido el rechazo de varios hombres cuando les cuenta esto. Julian comentó que varios, al enterarse, simplemente desaparecía, como por arte de magia.

Pero no es el único caso, la misma Julian conoció a otras mujeres de Kenia, país ubicado en el centro-oriente de África, que padecían de lo mismo.

Julian se enteró de su caso cuando tenía 17 años, por un médico al que acudió por un fuerte dolor en sus piernas.

En 2018, le hicieron una operación para construirle el canal vaginal, pero aun no se siente bien para tener una relación sexual.

La falta de ovarios la obliga a resignarse a nunca tener hijos propios, pero peor aun, la carencia de sus órganos sexuales le ha impedido relacionarse sexualmente con el sexo opuesto.

Aunque ha tenido algunas parejas sentimentales, comentó que no está lista para el matrimonio; cree que al casarse sus suegros la rechazarán.

Otras mujeres con ese síndrome y que se llegaron a casar, sufren muchas presiones por parte de sus suegros porque quieren tener nietos propios; en un caso, a una la acusaron de ser prácticamente un hombre.

A ella le llevó 10 años dar a conocer públicamente su caso. Después de lo que ella sufrió, ella recomienda que aquellas que tengan un problema como éste o parecido, lo platiquen sin pena; “total, siempre habrá algunas personas que nos acepten como somos”, comentó.

Después de un tiempo que vivió preocupada y con miedo, preguntándose ¿qué voy a hacer? ¿qué me pasará? ¿qué le diré a mi pareja?, ella formó un grupo de mujeres con el mismo síndrome porque sabe que enfrentan muchos desafíos, principalmente el de aceptarse a sí mismas.

Ahora, ya habiendo reflexionado mucho sobre esto, su mensaje es el siguiente:

“Debemos aceptarnos como somos, aunque sea difícil darte cuenta de que no eres como otras mujeres”.

Éste es un gran ejemplo de superación femenina. Julian merece no sólo nuestro reconocimiento por su valentía para aceptarse a sí misma, sino porque nos invita a darnos cuenta de que nuestro valor como persona, es mucho más amplio.

No hay necesidad de explicarnos las razones exactas por las que, ella y muchas mujeres más en ese país, padecen de ese síndrome, sino del ejemplo que nos da de aceptación personal, de adaptación, de solidaridad con otras personas y de liderazgo para apoyar a otros.

Por: Ma. Elena Contreras/ Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los Derechos Reservados MMXX

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