Narcisismo, checa el test y verifica tu personalidad (parte 1 de 2). Por: Dra. María del Carmen Domínguez/Revista Candelero. Abril 1, 2014.

Estimados lectores, en el presente artículo comentaremos acerca de un trastorno de la personalidad que es muy frecuente y que un alto porcentaje de las personas que conocemos lo presenta.

Es conveniente conocer cuáles son estas actitudes que caracterizan este comportamiento y que se manifiestan en conductas fijas, inflexibles, socialmente desadaptadas, incluyendo una variedad de situaciones que generan un deterioro funcional significativo o un malestar que solamente lo percibe quien lo padece.

Las personas con trastornos de la personalidad no son conscientes de que su comportamiento o sus patrones de pensamiento son inapropiados; por el contrario, a menudo creen que sus patrones son normales y correctos. Con frecuencia, los familiares o los asistentes sociales los envían a recibir ayuda psicológica y psiquiátrica porque su comportamiento inadecuado causa dificultades a los demás.

Los trastornos de la personalidad incluyen los siguientes tipos: paranoide, esquizoide, esquizotípico, histriónico, antisocial, limítrofe, evitador, dependiente, obsesivo-compulsivo, pasivo-agresivo y narcisista que es el que en esta ocasión comentaremos. El trastorno narcisista se caracteriza por un patrón generalizado de grandiosidad y auto importancia, necesidad de admiración y falta de empatía.

Los síntomas aparecen en la niñez y en la adolescencia, las consecuencias negativas son más evidentes al final de la adolescencia y al principio de la edad adulta. Este trastorno es más frecuente en los hombres que en las mujeres.

Existe del 2% al 16% en pacientes psiquiátricos y el 1% en la población en general. La persona narcisista cree ser especial y única, y que sólo puede relacionarse con otras personas o instituciones que también sean especiales o de alto estatus. Exige una admiración excesiva y un trato de favor especial por parte de los demás.

Suelen ser personas explotadoras con los demás, buscando sacar provecho de éstos para sus propias metas. Carecen de empatía o capacidad para identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás. Presenta una autoestima muy débil, en ocasiones tiene envidia de los demás o cree que los demás le tienen envidia.

No toleran bien las críticas, ante las que pueden llegar a enfurecerse o mostrarse totalmente indiferentes. Resulta desconcertador para muchos el hecho de que el narcisista suele exhibir una aparente autoestima formidable, y socialmente aparece como una persona muy segura, sabedora de lo que quiere y completamente resuelta.
Con ello está camuflando su vacío interno, su carencia real de autoestima. En la infancia temprana de estos individuos se encuentra a menudo una actitud indiferente o minus valoradora por parte de sus padres, dejándoles una inseguridad que tratan de compensar por medio de una autoevaluación exagerada, irreal e inflada.

Algunos clínicos explican la personalidad narcisista sobre la base de una carencia emocional temprana producida por una madre emocionalmente fría o indiferente, o con una agresividad encubierta hacia su hijo.

La consecuencia es que los narcisistas necesitan mirarse continuamente en el espejo de los demás para saber quiénes son, y al descubrir una pésima imagen de ellos mismos se ven en la necesidad de ocultarla y esconderla. Desarrollan entonces en compensación una imagen artificialmente sobrevalorada hasta lo patológico.

Las personas inteligentes, sanas, que se percatan de la artimaña, o que simplemente más valiosas o agraciadas se convierten entonces para el narcisista en una amenaza para esa imagen artificial con la que el narcisista sustenta su autoestima, por lo que su comportamiento con ellos es manipulativo, y cuando la manipulación no surte efecto, perseguidor. Sus relaciones sociales son muy frágiles.

Presentan muchas relaciones con conocidos, de quienes sacar algún provecho pero escasos amigos íntimos. Otras personas pueden describir su relación con la persona narcisista como una relación de "amor- odio", en la que sienten su encanto y carisma, mientras que por otra parte se sienten explotados. Frecuentemente se asocia trastornos como la distimia (melancolía), la depresión, y problemas interpersonales.

El trastorno narcisista junto con los trastornos limítrofe, antisocial e histriónico, conforman el denominado "grupo dramático" de los trastornos de la personalidad, también conocido como "impulsivo" o "emocional".

Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), necesidad de admiración y falta de empatía, que inicia en la adolescencia y al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos como lo indican cinco (o más) de los siguientes puntos:

1) Tiene un grandioso sentido de auto importancia (exagera los logros, capacidades, espera ser reconocido como superior sin unos logros proporcionados).

2) Tiene fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez y amor imaginarios.

3) Cree que es "especial" y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales de alto status.

4) Exige una admiración excesiva.

5) Es muy pretencioso, tiene expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.

6) Interpersonalmente explotador, saca provecho de los demás para alcanzar sus metas.

7) Carece de empatía: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.

8) Frecuentemente envidia a los demás y cree que los demás lo envidian a él.

9) Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbias.

Analiza tu comportamiento y considera si presentas cinco o más de estas características, sería valioso para ti que las modificaras con ayuda y orientación psicológica o si conoces a alguien las tenga, ayúdale recomendándole que también lo haga para que mejore su calidad de vida.

Para cualquier informe y ayuda:

Llámanos al 56 06 72 88 de 11 a 15 horas lunes a viernes, o envíanos un correo a ideatalento@yahoo.com

Por: Dra. María del Carmen Domínguez/Revista Candelero. En colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXIV

Regresar a home-page