Infórmate sobre las características que nublan la aguda inteligencia de "los Narcisos". (Parte 2 de 2). Por: Dra. María del Carmen Domínguez/Revista Candelero. Abril 8, 2014.

En el presente artículo concluiremos con el trastorno narcisista de la personalidad, que merece que se le preste atención ya que muchas personas lo padecen y este se manifiesta en comportamientos de querer poseer al otro así como un abuso frecuente que hace sufrir a la persona con la que él se relaciona.

Este artículo lo consideramos como un aviso para que cuando tú conozcas las características que componen la personalidad del narcisista lo ayudes a buscar apoyo profesional y también a no dejarte manipular por su personalidad seductora ya que ésta siempre se da al principio de la relación.

Por lo tanto es conveniente conocer más acerca de cómo son este tipo de personas. Los sujetos narcisistas poseen una autoestima muy vulnerable, siendo por esto muy sensibles a la crítica o la frustración; en relación con esto, las críticas pueden llegar a obsesionarles y hacer que se sientan hundidos y vacíos.

Otro síntoma es el deterioro de sus relaciones sociales como consecuencia de su pretenciosidad y necesidad constante de admiración, poseen incapacidad para arriesgarse para evitar cualquier situación de frustración. En el ámbito social los narcisistas naufragan.

Las demás personas sólo cuentan para ellos como posible fuente de gratificación, devolviéndoles la imagen de sí mismos cuya carencia les atormenta y que anhelan insaciablemente. Por ello suelen elegir profesiones que les proporcionen notoriedad social, reconocimiento o incluso fama.

Desde el punto de vista freudiano de la psicopatología, la estructuración de una Personalidad Narcisista, implica una detención o fijación del desarrollo de la persona a etapas infantiles de profunda gratificación, o en una regresión del individuo a estos períodos, por su incapacidad para tolerar y enfrentar los retos y fracasos que la maduración y la vida le imponen.

La personalidad narcisista se caracteriza por un patrón grandioso de vida, este se expresa en fantasías o modos de conducta que incapacitan al individuo para ver al otro. Su visión de las cosas es el patrón al cual el mundo debe someterse. Para los narcisistas el mundo se guía y debe obedecer a sus propios puntos de vista, los cuales considera irrebatibles, infalibles, autogenerados.

Las cosas más obvias y corrientes, si se le ocurren a él, deben ser vistas con admiración y se emborracha en la expresión de las mismas. Hay en el Narcisista una inagotable sed de admiración y adulación. Esta necesidad lo incapacita para poder reflexionar tranquilamente y valorar serenamente la realidad.

Vive más preocupado por su actuación, en cuanto al efecto teatral y reconocimiento externo de sus acciones, que en la eficacia real y utilidad de las mismas. En resumen, las personas narcisistas, aun cuando pueden poseer una aguda inteligencia, esta se haya obnubilada por esa visión grandiosa de sí mismo y por su hambre de reconocimiento. El tratamiento psicológico del trastorno narcisista ha sido estudiado por varios autores.

Theodore Millon advierte que cuando el medio ambiente que rodea al narcisista le proporciona una buena dosis de refuerzo, es muy difícil que este acuda a terapia, ya que los sentimientos de grandeza defensiva le dan razones para enfrentarse a sentimientos de incomodidad, el narcisista no se da cuenta de que tiene problema alguno.

El hecho de que el narcisista cuente con fuertes mecanismos de defensa y elevada capacidad para desenvolverse con éxito en la Sociedad disminuyen las probabilidades de que acepte de buena gana el "defectuoso" papel de paciente. Además, muchos de los pacientes narcisistas que acuden a terapia, movidos ante el hecho de haber notado algún sentimiento problemático e ineficacia, no están dispuestos a abandonar su defensa, y buscan en la terapia aliarse con el mejor profesional para perfeccionar el sí mismo en lugar de entenderlo.

Por lo tanto, su falta de humildad para recibir la idea de incorrección hace que la confrontación sea una situación muy problemática, incluso cuando el terapeuta cree haber establecido un sólido vínculo para iniciar el tratamiento. Por otra parte, los psicólogos acostumbrados a proporcionar a sus pacientes un cálido apoyo pueden reforzar que el paciente salga enorgullecido de la sesión y fortalezca su defensa confirmando su grandeza.

Millon afirma que uno de los errores más frecuentes que se cometen en terapia con estos pacientes consiste en dar alivio rápido a los síntomas depresivos apenas estos aparecen, ofreciendo un refuerzo excesivo de los logros alcanzados en otras sesiones, sin tener en consideración que el narcisista suele considerarse "curado" apenas remiten sus síntomas, cuando en realidad, la patología subyacente de la personalidad que los causa permanece intacta.

Debido a la automatización defensiva del paciente con Trastorno Narcisista de la Personalidad se hace necesaria una intervención profunda si se desea provocar un cambio verdaderamente estructural y permanente.

Es necesario tener en cuenta que estos pacientes tiene por delante una dura tarea como consecuencia de su concepción polar; si no son magníficos no son nada, y ser nada amenaza su existencia psíquica.

Cualquier informe envíanos un correo a: ideatalento@yahoo.com

Por: Dra. María del Carmen Domínguez/Revista Canddelero. En colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXIV

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