Perdonar no implica olvidar. Por: Mario Montoya/Revista "El Comercioa Tradicional al Detalle". Septiembre 3, 2020. UneAbasto.com

Juanita, la mamá del niño que a principios de julio pasado fue sustraído de su madre en San Cristóbal de las Casas, Chiapas y que estuvo alejado de ella por más de 40 días, nos dio un gran ejemplo del perdón.

Si estuviéramos en su caso, la gran mayoría de nosotros estaríamos muy enojados, pero ella, con fuerza y perseverancia, no sólo hizo todo lo necesario para recuperarlo, sino que mostró en forma natural y espontánea, su capacidad para perdonar a la mujer que se lo llevó.

Para mi, eso ha sido una gran muestra de amor, eso de lo que muchos están careciendo últimamente, y que tanto necesitamos para vivir en paz.

En realidad, nada de lo que nos suceda, podrá ser olvidado jamás; todo se guarda en el subconsciente.

Sin embargo, ningún suceso traumático que hubiéramos tenido en el pasado puede quitarnos la paz y la felicidad en el presente, si lo procesamos con el perdón.

“Perdonar no es olvidar; es recordar sin ningún sentimiento negativo”.

Una persona que decide perdonar, disminuye sus niveles de agresividad y de estrés.

El rencor, el odio y el deseo de venganza puede enfermarnos. Evitemos el resentimiento, perdonemos a todo aquel o aquella que nos haya ofendido, abandonado o robado.

Perdonar es conveniente y necesario para la salud mental, física, emocional y espiritual.

El perdonar es cuestión de actitud, y principalmente, es símbolo de inteligencia social. Los neurocientíficos aseguran que el perdón tiene un efecto directo, muy benéfico para el cerebro.

Perdonar nos ayuda a vivir más años y a disminuir esa carga a nivel cardiovascular que podríamos tener, y eso es benéfico para nuestra salud.

Por: Mario Montoya/ Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los Derechos Reservados MMXX

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