Cuidado al usar la palabra “pero”. Por: Juan José Ceballos/Revista "El Comercio Tradicional al Detalle". Enero 15, 2020. Uneabasto.com

Generalmente esta palabra tiene una connotación negativa; la usamos para desprestigiar: “…pero la regó en esto o aquello”, “…pero está muy feo”; para deshacerse de una propuesta o compromiso: “…pero está muy lejos”, “…pero está caro”, “…pero, que flojera”, etc.

Su importancia en nuestras relaciones es que, al poder restarle fuerza a algo bueno, también se puede usar para disminuir lo negativo.

Sin ser conscientes de ello, muchas veces la usamos para disminuirnos, para restar importancia a nuestro trabajo y a las cosas que hemos logrado.

Nuestra propuesta aquí es que, primeramente, evitemos usarla en contra de nosotros mismos: “…pero estoy muy gorda”, “…pero no tengo estudios”, “…pero estoy muy viejo para eso”, etc., esto merma nuestra autoconfianza.

Cuando la usamos en nuestra comunicación con los demás estamos denotando negativismo, envidia, recelos, complejos, etc.

Todos tenemos virtudes y defectos, todos cometemos errores y aciertos, todos contamos con experiencias buenas y malas en nuestras vidas, con cosas que nos enorgullecen y nos avergüenzan. Desafortunadamente, por cultura o falta de autoestima, nos fijamos más en lo negativo aún cuando esta parte sea pequeña.

El uso de esta palabra puede provocar resentimiento en aquellos a quienes diriges tu comunicación, en virtud de, que, dentro de todo, implica crítica y minusvalía. Puedes provocar que los demás se pongan a la defensiva ya que desvirtúas lo positivo de ellos, denotas falta de respeto por sus ideas, sus resultados o sus gustos, y, sobre todo, no ofreces ningún reconocimiento, estímulo ni motivación.

Personalmente, la palabra “pero” la podemos usar para levantar nuestra autoestima, ser más positivos y aumentar la autoconfianza.

Hacia afuera, la palabra “pero”, podemos usarla para mejorar nuestras relaciones con los demás, para motivar a nuestra gente, pareja, hijos y empleados.

Empieza contigo; cuando lleguen a tu mente aspectos negativos, intelectualízalos y dite a ti mismo: “…sí, pero he hecho esto que es bueno”, “…sí, pero tengo tal o cual virtud”, de esta manera estarás aceptando lo negativo que te digan, pero le estarás restando importancia al destacar con el “sí, pero …” lo poco positivo o las pocas virtudes que tengas; con esta actitud harás crecer tu lado positivo.

Cuando tu pareja te critique puedes decirle “…di lo que quieras, pero yo …..”.

Otro ejemplo que puede elevar tu autoestima es cuando haces una introspección de tu vida, generalmente a fin de año o a principios de uno nuevo, podemos decirnos: “…bueno, me apena esto, pero me enorgullece esto otro que hice”.

Pensar sólo en nuestros defectos, errores, etc., nos puede hacer fracasar en lo que hacemos; pensar en nuestros logros, nuestros tesoros, lo que tenemos en vez de lo que no logramos, nos puede llevar al éxito, además de hacernos sentir bien en el momento.

Pensar en nuestras virtudes, sin ocultar las cosas que tenemos que mejorar, y pensar en nuestros logros y en lo que sí tenemos, nos da paz, energía, salud, nos hace felices y estar bien con nosotros mismos y con los demás.

Cuando quieras motivarte o motivar a otros objetivamente, comienza diciendo: “te falta esto…, pero tienes todas estas cosas…”, dile sus virtudes.

Fijarse en ambos opuestos, dándole importancia a los positivo, es ser objetivo, inteligente, optimista, considerado, etc.

Por: Juan José Ceballos/ Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los Derechos Reservados MMXX

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