Perversidad en políticos detonó corrupción e impunidad. El Programa de Agravios Periodistas de la CNDH y la Carabina de Ambrosio. Por: Abraham Mohamed/Revista "Candelero". Marzo 8, 2016.

Los mexicanos estamos hasta el gorro, por no decir que hasta la madre, de tanta politiquería rastrera con la que se protege a la delincuencia organizada.

No es posible que los habitantes de casi todo México estemos a expuestos a ser víctimas de robo, secuestro, extorsión o asesinato en cualquier momento y en cualquier lugar.

Y todo porque esa política rastrera, perversa, ruin y canalla, fue urdida y se mantiene por la desmedida ambición de "ciertos personajes" que "desde sus esferas de poder" protegen a bestiales sujetos ubicando, a muchos, en altos mandos de Seguridad Pública, convirtiéndolos así en "capos oficiales" de la delincuencia organizada que opera en ciertos Estados y municipios.

A esta conclusión llegamos después de enterarnos de las trabas que todavía no pueden superarse en el Congreso de la Unión para acelerar la aprobación de las Leyes secundarias del Sistema Nacional Anticorrupción cuya iniciativa presentó el Presidente Peña Nieto hace más de un año.

Aunque dicen los líderes de las diferentes fracciones partidistas que "están de acuerdo en lo esencial", lo cierto es que no es así, porque no siquiera han convenido en lo que se refiere al Mando Único o Policía Única.

Hasta ahora se sabe que Mando Único es concentrar el control policiaco en el Gobernador del Estado -¿se imagina a un Gobernador mafioso con semejante poder?- y la Policía Única es permitirle a un Ayuntamiento el control de su cuerpo de seguridad pública, tras comprobarse que sus agentes cumplen con todos los requisitos que se definan tanto en el Sistema Nacional Anticorrupción como en la Comisión Nacional de Seguridad, que van desde controles de confianza, escolaridad, exámenes, edad, exámenes antidoping y psicológicos, no antecedentes penales, etc. etc.

Por ahí sueltan la versión de que es muy posible que la coloquialmente llamada Ley Anticorrupción quede aprobada para Mayo, pero, por aquello de que hay que cumplir con los mandamientos legales, al haber ciertas reformas constitucionales, tal aprobación del Congreso de la Unión tiene que enviarse los Congresos locales para que la mayoría (17) la avalen y luego se conforme lo referente a los Juicios Orales, la Fiscalía General de la República, la Fiscalía Anticorrupción, etc. etc. En pocas palabras, esta Ley se empezaría a aplicar hasta el próximo año si bien nos va.

Mientras tanto…

Pues le diré que mientras tanto, al estar ya rebasadas la Policía Federal y la Gendarmería, debemos dar gracias a Dios porque en la medida de lo posible nos sigan protegiendo soldados y marinos y ahora la Policía Militar. Sí, así es, porque como en exclusiva lo anunciamos desde el pasado 22 de Febrero aquí en Candelero, ya en Nuevo León entraron en acción 540 elementos de la Policía Militar y están por entrar otros grupos más a cuidar a la población en varios Estados más.

Ah, no puedo dejar de comentar que ya en Guerrero, principalmente en Acapulco y Chilpancingo, los maestros suspendieron las clases en más de 45 escuelas porque están amenazados de muerte o inclusive que los alumnos puedan ser dañados sino "pagan cuota" a los mafiosos. El colmo es que evitar que otras escuelas suspendan clases, tienen que estar protegidas por soldados. De seguir así la situación, no van a alcanzar toda la tropa para este tipo de tareas de vigilancia, prevención y combate al crimen.

Y yo me pregunto: ¿a poco los policías y los políticos locales no saben quiénes son los malvados que asolan a la comunidad y actúan contra ellos?

De Veracruz, creo que usted ya sabe que fueron policías de Tierra Blanca quienes detuvieron y entregaron a los mafiosos del Cartel Jalisco Nueva Generación, "porque se les hicieron sospechosos de ser de un grupo rival" a los cinco jóvenes que fueron sacrificados, calcinados y sus huesos hechos polvo en un molino de caña para luego echar los restos a un río, según confesión de uno de los mismos policías criminales.

Casi lo mismo hicieron los policías de Iguala y Cocula en Guerrero con los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa a quienes detuvieron y entregaron a los del Cartel Guerreros Unidos, según las investigaciones hechas por las autoridades y por confesiones de los autores de la bestial matanza.

En mi Estado, la policía de élite "Fuerza Tamaulipas" de la que tanto se ufanó el Gobernador Egidio Torre Cantú, anda tan, pero tan jodida, que muy enojados casi le peñasquean la Casa de Gobierno porque les adeudaban varios meses de su miserable sueldo.

¿Y si viera en qué y cómo andan patrullando y arriesgando su vida?

Por eso, muchos pillos que están enquistados en la corporación policíaca, con sorna y en su descargo comentan: "y así quieren que no recibamos lana de la maña?

Nomás imagínese como andan las cosas…

Pero aquí le va algo más que recién viví con el Quinto Visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, doctor en Derecho, Edgar Corso Sosa, encargado de Agravios a Periodistas, a Defensores de Derechos Humanos, Trata de Personas y Migración a quien en la sesión comida de nuestro Club Primera Plana, le expuse la situación que viven y callan por temor mis compañeros periodistas ante el acoso y sometimiento de los delincuentes que "generosamente" por no decir que a fuerzas, los obligan a recibir dinero "pa que se ayuden, como gratificación" pues ya no publican nada referente a ellos y menos sus nombres y fotos.

Les dicen que regularmente recibirán "su biyuyo", lo cual les cumplen a los amenazados compas que -insisto- si no aceptan ese sucio dinero amenazan con matarlos. Y así pasa tiempo, pero un día se presenta un sicario con "una buena nota" para que el periodista elegido la publique y al revisarla se percata que es contra un grupo rival por lo que alarmado se niega, sabedor de que si lo hace, su vida no valdría nada.

Eso provoca que la situación se le complique al compa reportero, pues el sicario del cártel que lo obligó a recibir su dinero, le dice que "no se preocupe, que ellos lo protegen", pero si el periodista sigue negándose, entonces la situación cambia y la amenaza de muerte surge, porque si no publica la nota ellos "si le dan piso". Así de fácil…

¿Qué le queda hacer a ese amenazado periodista?... ¿irse de la ciudad con su mujer e hijos y demás parientes, abandonando su trabajo y su escaso patrimonio para salvar su vida y la de su familia?

Y si las circunstancias, que pueden ser muchas, lo obligan y publica la nota que le dio el sicario contra el grupo rival y es asesinado, las policías y demás autoridades que están en contubernio con "la maña" se lavan las manos arguyendo que "fue ejecutado porque andaba metido con los mafiosos" y el crimen no se esclarece, como ha acontecido con más de 185 homicidios desde el año 2000.

Por eso le pedí al Quinto Visitador de la CNDH doctor Corzo Sosa a quien acompañó a la sesión comida de nuestro Club Primera Plana, el también doctor Rodrigo Santiago, director del Programa de Agravio a Periodistas, quien es su subalterno, que nos dijera alguna forma para comunicársela de inmediato a nuestros acosados compañeros periodistas a fin de pudieran protegerse, prevenir, evitar o sacudirse el compromiso al que con amenazas de muerte los obligan los mafiosos.

¿Y sabe qué?.....después de una larga exposición de temática legal, en esencia las respuestas de Corzo Sosa fueron:

"Algunos tendrán que desplazarse" (quiso decir, irse de la ciudad)…"

"Dedicarse a otra actividad" (se entiende que el periodista tiene que buscar otra chamba, ahorita que el desempleo es brutal)…"

"El problema es producto de la descomposición del tejido social" (hay que recomponer todo el sistema de gobierno y vida en las comunidades)…"

"Es un asunto muy complejo" (ah… ¿de veras?)

Y hasta ahí llegó el Quinto Visitador de la CNDH , Edgar Corso Sosa.

Rodrigo Santiago, su subalterno quien es al que tiene de director del Programa de Agravios a Periodistas, enmudeció.

Conclusión: En nuestro país solo están protegidos los que detentan el poder tanto político como económico y militar. Los demás que conformamos la llamada Sociedad Civil, o sea el pueblo incluidos por supuesto los periodistas, estamos -como empecé esta columna- ¡hasta la madre! y a la buena de Dios.

¿Por cuánto tiempo más….señor?

Por: Abraham Mohamed / revista "Candelero", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXVI

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