"Legisladores" Plurinominales sólo Aumentan Gasto y Corrupción. Por: Eduardo López Betancourt / Revista "Candelero". Abril14, 2015.

Ante todo, debo expresar, que como a muchos mexicanos, no me agradan los Diputados Plurinominales; en síntesis, son aquellos que no llegan democráticamente al cargo, no compiten con nadie, sino que de manera "generosa", se les otorga un espacio en la Cámara, también llamada Baja, que es la de Diputados.

Esta práctica, análogamente sucede con Senadores de la República. Insisto, a la par de infinidad de connacionales, ese tipo de empleados públicos no son de mi gusto; sin embargo, ya han tomado en nuestro sistema político, lo que bien podría denominarse "carta de naturalización", esto es, ya nos hemos acostumbrado a los mismos.

Originalmente, la figura de los Diputados Plurinominales, se creó para dar representación a "partiditos" que no ganaban ningún Distrito Electoral, y así tuvieran voto y voz en el Congreso; por un porcentaje mínimo en las urnas, se les entregaba una o varias curules.

Con el tiempo, esta clase de funcionarios por "dedazo" fueron aumentando; hoy incluso, se dan lugares a Partidos políticos que han obtenido diversos distritos electorales; con ello, es evidente que las diferentes huestes políticas, incorporan en su lista de plurinominales a personas, que sin hacer campaña, ya poseen un sitio seguro en el Congreso; de este modo, todos los Partidos, excepto los que pierden su registro, tienen a sus Diputados; empero el pleito se establece, entre quienes ocupan los primeros lugares del Padrón de Plurinominales; la rebatinga por tanto se intensifica, y lógicamente, "los peces grandes se comen a los chicos"; de tal forma, los primeros de las listas de Plurinominales son los "importantes", o sea, los "mangoneadores".

Lo innegable, es que se desaprovecha una excelente oportunidad, para que los Partidos coloquen como candidatos a Diputados Plurinominales, a especialistas en diversas áreas, donde sin duda, los académicos serían bien recibidos. Insistimos, es lamentable que los Partidos políticos prefieran instalar en esos puestos legislativos a los innobles de siempre; algunos inclusive ya han sido Diputados 3 o 4 veces, por supuesto, con una presencia más que intrascendente; individuos que van a la Cámara de Diputados sólo a levantar la mano, claro, si es que asisten, porque el ausentismo es atroz.

Por todo lo anterior, es en buena medida que se estima conveniente una significativa disminución en el número de Diputados, actualmente hay 500, y salvo contadas excepciones, son altamente improductivos, una auténtica rémora para la economía nacional, ya que no sólo es lo que devengan, sino el cúmulo de prebendas que obtienen, como ayudantes, chóferes, gastos de representación, viáticos, y lo peor, las actividades ilícitas que realizan; por ejemplo, tráfico de influencias y extorsiones sin límite, en especial, para conceder favores entre los mismos ámbitos del poder, como lo que se ha conocido últimamente, donde piden "tajada" a los municipios para autorizarles partidas especiales.

En los próximos meses tendremos una nueva Cámara de Diputados; no obstante, desde ahora avizoramos, se mantendrán los mismos vicios de anteriores Legislaturas, donde la inmensa mayoría de Diputados, en el mejor de los casos, únicamente serán badulaques con canonjías; los legisladores legalmente elegidos por la ciudadanía, no pasarán de un par de docenas; los demás, también nombrados "bancadas", que bien pueden considerarse "caballadas", sólo acudirán, reiteramos, a levantar la mano, o simplemente a pasar lista, para retirarse a sus turbios negocios.

Resulta penoso, desaprovechar la capacidad constitucional que tienen las Cámaras, tanto de Diputados como de Senadores, mismas que si estuvieran bien integradas, evitarían el pernicioso y anticuado sistema presidencial que nos agobia, el cual, al final de cuentas, ha provocado un marcado retroceso democrático, que incide en la ausencia de progreso en nuestro país. Obligadamente, México debe modificar el sistema político actual, donde los corruptos Partidos que padecemos, son cómplices de arbitrariedades y picardías, debe tener otro enfoque; en especial, lo que más se reclaman son nuevos hombres; la política mexicana está en las manos de los fulleros de siempre, sujetos impresentables que tienen decenas de años amasando fortunas deshonestas, y quienes vienen sangrando a la Patria de manera criminal.

El cambio no debe ser sólo una alternativa, sino una urgente necesidad.

Por: Eduardo López Betancourt/Revista "Candelero", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXV

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