Reforma fiscal, sí hay de otra: AUSTERIDAD! Por: Ricardo Monreal Ávila, revista Candelero. Octubre 29, 3013.

A medida que se conoce la llamada "Reforma Fiscal" del gobierno, se llega a la conclusión de que ni es reforma ni es redistributiva, sino que constituye un nuevo catálogo de impuestos que ciertamente no gravan el consumo como sería el IVA a alimentos y medicinas, pero sí pretenden gravar algo peor, que es el patrimonio y la formación de los mexicanos, como es el IVA a la renta, a las hipotecas y a la educación, lo cual es inaceptable.

Por otra parte, el esquema recaudatorio del gobierno no para en estos impuestos, sino que contempla la ampliación del déficit público: es decir, hacer crecer la deuda gubernamental, en una proporción que no se veía desde hace 25 años.

Para este año propone un déficit del 0.4% del PIB y para el próximo 1.5% del PIB, lo que sumaría alrededor de 246,400 millones de pesos en dos años. En otras palabras, con su propuesta fiscal el gobierno espera obtener más recursos por la vía de la deuda (246.4 mmdp) que por la vía impositiva (240 mmdp).

Esto no es reformar el sistema fiscal del país, sino deformarlo. ¿Hay otra forma de fortalecer las finanzas públicas sin aumentar impuestos y sin endeudar a las próximas generaciones? Por supuesto sí la hay.

El pasado 23 de Septiembre fue entregada en la casa presidencial de Los Pinos, de manos de tres distinguidos miembros del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) que dirige López Obrador, una propuesta para que el presidente Peña Nieto someta a consulta ciudadana sus dos reformas insignias, la energética y la fiscal. Pero no sólo eso. También se entregó una propuesta para que el gobierno aplique una auténtica política de austeridad en el gasto público, con la cual se podrían ahorrar hasta 385 mil mdp evitando así nuevos impuestos y más endeudamiento del sector público.

A continuación los principales planteamientos de esta propuesta fiscal alternativa: "Si se aplica un plan de austeridad no hay necesidad de aumentar impuestos ni de seguir endeudando al país.

Existen ingresos suficientes para financiar el gasto público. Sólo es cuestión de ahorrar y eliminar privilegios de la alta burocracia. En ningún momento, mucho menos en épocas de crisis, se justifica que haya un gobierno rico con pueblo pobre. La austeridad no es solo es un asunto administrativo, sino de principios. "Es el momento de corregir la deformación que prevalece en el manejo de las finanzas públicas. Téngase en cuenta que del año 2000 al 2013, el presupuesto pasó de un billón 239 mil millones de pesos a 3 billones 921 mil millones de pesos.


Y el gasto corriente del gobierno subió de 705 mil millones de pesos a 2 billones 313 mil millones; es decir, el presupuesto se incrementó en 11 por ciento anual, mientras el gasto corriente subió 14 por ciento; es decir, más del doble del crecimiento económico alcanzado en ese período.

"Esta misma deformación se mantiene para el proyecto de presupuesto 2014, pues se contempla un incremento del 14.4% en el gasto corriente. Es decir, se propone subir de un año para otro en 332 mil millones de pesos, cantidad mucho mayor a los 240 mil millones de pesos que tienen calculado recaudar con todos los aumentos de impuestos.

"En razón de lo anterior, nuestra propuesta de austeridad consiste en: "Ahorrar del presupuesto público de 2014 -que se estima en 4 billones 479 mil millones de pesos-el 8.6 por ciento; es decir, 385 mil millones de pesos, para no aumentar los impuestos y mantener el mismo déficit de 2013.

"Este ahorro se puede obtener sin afectar partidas destinadas al crecimiento económico y al bienestar social, sólo con la reducción del gasto superfluo e innecesario. "El ajuste representaría 2.5 por ciento del Producto Interno Bruto.

Cabe decir que existe antecedentes de reducciones al gasto en esta proporción, como sucedió en 1983 y 1995, con la diferencia de que ahora no se afectará la inversión pública, ni las participaciones federales a Estados y Municipios, ni lo que se contempla destinar a programas sociales.

"El ahorro que se propone se obtendrá de reducir a la mitad los sueldos de los altos funcionarios públicos, de eliminar el servicio médico privado, las cajas de ahorro y todos los privilegios de la alta burocracia (incluidos diputados, senadores, ministros de la Corte, secretarios de Estado, presidente y ex presidentes de la República).

También se propone cancelar la creación o remodelación de oficinas, la compra de vehículos para funcionarios, reducir viáticos, gastos de combustibles, telefonía, equipos, muebles de oficinas, gastos en asesorías, en viajes al extranjero, en estudios de opinión, relaciones públicas, consultorías con agencias de imagen y muchas otras prebendas o erogaciones no prioritarias".

La misiva de MORENA a Peña Nieto señala por último lo siguiente: "Es un agravio querer aumentar impuestos sin combatir la corrupción imperante y sin ajustar el gasto del gobierno". En efecto, la reforma fiscal de Peña Nieto deja en pie el principal impuesto de este país, el que gravita sobre el 20% de las finanzas de las empresas pequeñas, medianas y grandes, y sobre el 18% del bolsillo familiar.

Me refiero al ICA, el Impuesto a la Corrupción Agregada. El ICA equivale a dos puntos del PIB. Más de lo que espera se recaudar con esta reforma. Y sobre el ICA no dice nada. Lo deja intacto y sin siquiera plantear una disminución, cuando la OCDE ha recomendado que si el gobierno federal transparenta, eficienta y consolida su política de compras gubernamentales, el ahorro sería de 120 mil millones de pesos. Es decir, la mitad de este "reformón".

Por último, casi todas las revoluciones de independencia en el continente americano, desde la independencia de las 12 colonias americanas de Nueva Inglaterra hasta los virreinatos españoles, tuvieron en su origen una raíz fiscal. Las colonias americanas, por ejemplo, se levantaron con el grito "No taxation without representation"; es decir, ni un impuesto sin representación o justificación legislativa; que a su vez remite a un principio de justificación social, transparencia y rendición de cuentas.

De esto no dice nada la propuesta del gobierno. Es falso que la propuesta del gobierno sea la única opción que tiene el país para fortalecer sus finanzas públicas. Hay otras opciones que no se quieren o no se pueden probar, por sordera o ceguera.

Allí esta la iniciativa de Morena, que sin aumentar impuestos ni endeudar al país, podría reactivar la economía, aumentar la riqueza nacional y fomentar la equidad social.

Por: Ricardo Monreal Ávila. Revista "Candelero". En colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXIII

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