Qué tan "sentidito" eres? Por: Ma. Elena Contreras. Enero 3, 2017. Uneabasto.com

Contrario a lo que siempre hemos pensado, de que el perdón es un acto que beneficia a la persona que nos agredió, resulta que perdonar es un regalo que nos damos a nosotros mismos.

Realmente, el perdón es una forma de sanarnos y liberarnos de cargas del pasado que no nos dejan avanzar por la vida con libertad y alegría.

¿Qué es lo que perdonamos? Lo que perdonamos es la OFENSA, pero resulta que la ofensa es directamente proporcional a la cantidad de autoestima que nos tenemos.

Según como ande nuestra autoestima es como determinamos el grado de gravedad de la ofensa. La ofensa no tiene nada que ver con la persona que ofende, es lo que nosotros interpretamos de su comportamiento hacia nosotros lo que nos duele; es decir, nosotros determinamos qué tan ofendidos o agredidos queremos sentirnos.

Las ofensas, según nuestra propia visión, van de leves a imperdonables. Puede ser que nos ofendamos mucho y no queramos perdonar a alguien que, cuando vamos por la calle, saludamos de lejos y no nos responde el saludo.

En este caso, podemos llegar a pensar que esa es una persona voluble y hasta convenenciera de acuerdo a nuestro estado de vulnerabilidad, y luego nos damos cuenta, para nuestra sorpresa, que la tal ofensa no existió porque esa persona no vio que la saludamos, porque precisamente ese día no traía puestas sus lentes de contacto, mientras nosotros ya nos hicimos una historia totalmente trágica de la situación que en realidad nunca existió.

Así sucede con todo, haya sido o no cierta cada situación que vivimos, la forma en la que la interpretamos es la que nos agrede sólo a nosotros. La salvación y el perdón radican en nuestro interior.

Por: Ma. Elena Contreras/Revista "El Comercio Tradicional al Detalle", en colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXVII

Regresar a home-page