Ley Telecom. ¿Quién gana y quién pierde? Por: Ricardo Monreal Ávila. Revista Candelero. Agosto 12, 2014.

Hay una forma objetiva, sin prejuicios políticos o ideológicos, para medir los efectos de una Ley Antimonopolios o que promueva la competencia económica. ¿Cómo reacciona el mercado y cómo trata el mercado a las empresas directamente involucradas en el sector?

En los últimos doce meses las acciones de Televisa crecieron 25.46%, mientras que las de América Móvil lo han hecho en 1.20%, contabilizada la subida reciente de hace unas semanas del 10%, que volvió a ubicar a su principal accionista, Carlos Slim, como el hombre más rico del mundo según la revista Forbes.

Esto nos indica que el mercado de inversionistas percibió desde hace un año que Televisa resultaría al final más beneficiada que América Móvil, pero la decisión de Slim de último momento de deshacerse de una parte de sus activos (25%) para dejar de ser preponderante, fue concebida como una decisión estratégica para que el gigante de las telecomunicaciones intervenga directamente en el sector de la televisión de paga y abierta que por ahora tiene vedado.

En otras palabras, el mercado concluyó que América Móvil será un competidor en serio, rentable y fuerte para llevarse lo que se llama "el filete del Tigre" del mercado de las telecomunicaciones: el llamado cuádruple play (telefonía fija, móvil, Internet y televisión abierta y restringida).

Con esto, los agentes económicos del mercado están enviando un mensaje claro: la nueva Ley Telecom está lejos de acabar con los monopolios en el sector de las Telecomunicaciones (un mercado que facturó 438 mil mdp el año pasado, donde los 22 mil mdp de larga distancia que se supone se dejarán de cobrar a partir del próximo año a los mexicanos es apenas un 5%), sino que habrá un duopolio.

Será un asunto de dos grandes tiburones y, lo que sobre, será para un grupo de pequeños charales. Además del mercado, podemos acudir a la historia para ver lo que es una verdadera legislación antimonopolios, a favor de la competencia y del piso parejo para pequeños, medianos y grandes empresarios.

El ejemplo viene de Estados Unidos y lo retomamos del periodista Oscar Poe, quien en su blog publicó una investigación al respecto con el título "Ley Sherman Antimonopolio" La Ley Sherman Antitrust (en inglés, Sherman Antitrust Act), publicada el 2 de Julio de 1890, fue la primera medida del Gobierno federal estadounidense para limitar los monopolios. El Acta declaró ilegales los Trust, por considerarlos restrictivos para el comercio.

Fue creada por el Senador estadounidense de Ohio, John Sherman, y aprobada por el Presidente Benjamín Harrison. Su texto original dice: "Todo contrato o combinación en la forma de Trust u otra, o colusión, en restricción del intercambio o (libre) comercio entre los diversos Estados o con naciones extranjeras, es declarado ilegal".

No obstante, ésta Ley no fue muy efectiva, al menos no inmediatamente, y más bien quedó como algo formal. "Desde 1890 en adelante los grandes capitalistas decidieron unirse en un punto: intervenir en la política financiando y respaldando al candidato más conveniente, y es así como se hacen de un Presidente, William Mc Kinley, quien con tal apoyo logra llegar a la Casa Blanca y dar la mayor libertad a sus patrocinantes.

El resultado fue una rentabilidad extraordinaria para dichos multimillonarios, quienes aprovecharon para continuar con su concentración de poder, hasta que un personaje les inquietó nuevamente: Theodore Roosevelt; él mismo, afortunado de origen y de personalidad exuberante, no ve con buenos ojos a los monopolios".

Nacido en el seno de una acaudalada familia, Theodore Roosevelt llega a la Presidencia de los Estados Unidos tras el asesinato del Presidente William McKinley a manos de un anarquista. El vicepresidente Roosevelt contaba con 41 años y se convertía así en el Presidente más joven de la historia de los Estados Unidos y el primero desde 1865 que no había luchado en la Guerra de Secesión.

Roosevelt trató de virar el Partido Republicano hacia el progresismo, incluyendo la lucha contra los monopolios y la regulación de las empresas. Acuñó la frase "Square Deal" para describir su política interna, haciendo hincapié en que el ciudadano de a pie tendría su justa parte bajo sus políticas.

Su llegada al poder desespera a su propio Partido debido a sus ideas sociales demasiado avanzadas en algunos terrenos. El inicio formal de esta cruzada contra los Trusts industriales se produce en un largo discurso de más de 30 páginas que pronuncia en la Cámara de Representantes (Cámara Baja del Congreso de Estados Unidos).

Theodore Roosevelt se compromete allí a conseguir que se respete el Acta Sherman. Roosevelt pertenece a la corriente progresista y algunos conflictos, como el que le enfrentó a J. P. Morgan, le dieron esa reputación.

El 12 de Mayo de 1902 Roosevelt ejerce de árbitro en el conflicto entre 100 mil mineros de Pensilvania en huelga durante más de tres meses y sus patronos. La huelga prosigue hasta Octubre, fecha en la que Roosevelt consigue para ellos un aumento salarial del 10% y una limitación de la duración de la semana laboral de horas con salarios más justos, lo que se llamó un "acuerdo equitativo".

Las minas de carbón eran en esa época cruciales para el desarrollo de la economía estadounidense y por sobre todo las acerías. Roosevelt era partidario de un fuerte poder federal, capaz de regular la actividad económica.

Atacó a las grandes empresas, a las que acusaba de obtener enormes beneficios en detrimento de los consumidores, e inicia procedimientos judiciales contra los grandes capitalistas del ferrocarril, del petróleo y de la industria agroalimentaria.

La última en ser dividida fue la Standard Oil de John Rockefeller que fue dividida en 34 empresas, pero solo se aplicó la acción luego que la Corte Suprema, en 1911, ratificara el fallo, tres años después que Roosevelt se retiró del gobierno sin deseos de reelegirse. Lo curioso es que para entonces Rockefeller se había apoderado de las acciones claves de tales múltiples empresas, pero todo el proceso dio lugar al nacimiento de Exxon, Chevron y otras.

Desde entonces a estas petroleras se les bautizó como "las 7 hermanas". Uno a otro los monopolios fueron disueltos en múltiples empresas asegurando la competencia y el libre mercado, tema éste que le viene como anillo al dedo a un joven empresario que recién se iniciaba y que estaba atorado por un monopolio: Henry Ford. Por entonces había una asociación denominada A.L.A.M., quienes poseían la patente en exclusividad del automóvil, y tenían el derecho de otorgar el permiso o no de fabricar dichos vehículos.

Ford realizó el trámite ante ellos pero, como era de esperarse, se lo negaron. Pero, por tozudo y oportunidad, fabricó sin el permiso y enfrentó el juicio que la A.L.A.M. le inició ante un tribunal federal.

En otra astuta maniobra Ford se gana al público al aumentar un 150% el salario de sus obreros, lo que le dio respaldo a su posición. Ante el pueblo él se presentaba como un empresario limpio e innovador, un espíritu contrario al del oscuro monopolista, por lo que su peso y reputación le jugó a favor.

Coherente con el gobierno nacional el juez falló a favor de Ford, y es por ello que el pudo, en una primera época, ofrecer a U$S 900 el automóvil cuando el más barato hasta entonces costaba US$ 1.500

Perfeccionando su cadena de montaje llegó, luego, a solo US$ 440 por unidad, pudiendo, de tal manera, liderar el mercado no solo nacional sino mundial.

Por: Ricardo Monreal Ávila / Revista "Candelero". En colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXIV

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