¿Qué sabes del trastorno obsesivo compulsivo? Por: Dra. María del Carmen Domínguez/Revista Candelero. Mayo 27, 2014.

El tema que hoy trataremos es el Trastorno Obsesivo Compulsivo que se inicia a muy temprana edad en la adolescencia con conductas obsesivas así como comportamientos de tipo ritual. Por ejemplo, cuando las personas caminan por la banqueta no quieren pisar la raya; o no demostrar pasión desmedida por algún personaje, objeto o arte como pueden ser un cantante famoso, los coches, la música, etc.

Por otra parte manifiestan una conducta compulsiva como lavarse las manos frecuentemente, revisar minuciosamente varias veces el cerrojo de su casa al salir; asimismo presentando otras conductas similares.

Estas personas al llevar a cabo este tipo de comportamiento en su vida cotidiana representan una situación de mucha angustia y ansiedad ya que nunca están satisfechos con lo que hacen. Es conveniente que si algún miembro de tu familia o algún conocido presenta este tipo de conducta, busques la forma de ayudarlo para que sea atendido por un especialista en psicología o psiquiatría que competen a la salud mental.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) que ha sido considerado hasta hace algunos años como una enfermedad psiquiátrica rara que no respondía al tratamiento, es hoy reconocido como un problema común que afecta al 2-3% de la población, es decir a más de 100 millones de personas en todo el mundo.

No obstante el (TOC), es considerado en la actualidad como una enfermedad común dentro de la etapa de la adolescencia, marcada principalmente por el factor "inseguridad", derivando en muchos miedos y ansiedades que en algunos casos más que en otros provocan las famosas "manías-conductistas".

Esto se aprecia en actos repetitivos sin sentido. La edad en que la enfermedad se manifiesta o resalta con mayor fuerza es entre los 12 y los 16 años. Una persona con TOC se da cuenta que tiene un problema, también sus familiares y amigos. Los pacientes con TOC suelen sentirse culpables de su conducta anormal y sus familiares pueden enfadarse con ellos porque no son capaces de controlar sus compulsiones.

Otras veces, en su deseo de ayudarles pueden aparentar que los síntomas no existen, justificarlos o incluso, colaborar en sus rituales. La persona que la padece, sufre mucho; es muy importante que sea diagnosticado y atendido por el especialista.
El trastorno obsesivo- compulsivo (TOC) es un síndrome psiquiátrico perteneciente al grupo de los desórdenes de ansiedad caracterizado por:

  • Obsesiones: Son ideas, pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes y persistentes que son egodistónicos, es decir, que no son experimentados como producidos voluntariamente, sino más bien como pensamientos que invaden la conciencia y que son vividos como repugnantes o sin sentido. El enfermo realiza intentos para ignorarlos o suprimirlos, a veces sin conseguirlo.

  • Compulsiones: Se realizan según determinadas reglas de forma estereotipada. La conducta no es un fin en sí misma; está diseñada para producir o evitar algún acontecimiento o situación futura. Sin embargo, no se halla conectada de forma realista con lo que se pretende impedir o provocar o puede ser claramente excesiva.

El acto se realiza con una sensación de compulsión subjetiva junto con un deseo de resistir esta compulsión inicialmente. Por lo general, el individuo reconoce la falta de sentido de la conducta y no obtiene placer en llevar a cabo esta actividad, aunque le procure un alivio de su tensión. Las personas con este tipo de desorden, el pensamiento aparece dominado por una idea intrusiva o secuencia de ideas, que buscan apagar con comportamientos rituales, casi siempre muy caprichosos. Son plenamente conscientes de su trastorno, que es vivido como un malestar y puede estar asociado a un sentimiento de culpa o de vergüenza.

  • Las obsesiones y las compulsiones: son una fuente significativa de malestar para el individuo o interfieren en su funcionamiento social.

  • No debe confundirse con los desórdenes fóbicos.

  • El TOC es más frecuente en varones que en mujeres.

Dentro del TOC se pueden diferenciar siete tipos más comunes:

  • Lavadores y limpiadores: personas muy obsesionadas con la contaminación a través de determinados objetos o situaciones.

  • Verificadores: son personas que inspeccionan de manera excesiva con el propósito de evitar que ocurra una determinada catástrofe.

  • Repetidores: individuos que se empeñan en la ejecución de acciones repetitivas.

  • Ordenadores: son personas que exigen que las cosas que las rodean estén dispuestas con pautas rígidas, incluyendo distribuciones simétricas.

  • Acumuladores: coleccionan objetos insignificantes, sin poderse desprender de ellos.

  • Ritualizadores mentales: acostumbran a apelar a pensamientos o imágenes repetitivos, llamados compulsiones mentales, con el objeto de contrarrestar su ansiedad provocadora de ideas o imágenes, que constituyen las obsesiones.

  • Atormentados y obsesivos puros: experimentan pensamientos negativos reiterados, que resultan incontrolables y bastante perturbadores. No obstante, a diferencia de quienes sufren los demás tipos de TOC, no se entregan a comportamientos reiterativos de tipo físico, sino rumiaciones mentales.

Varias teorías sugieren una base biológica para el trastorno y actualmente una serie de estudios están explorando esta posibilidad.
La tomografía de emisión transaxial de positrón TETP y otras técnicas de representación del cerebro han sugerido que pueden existir algunas anormalidades en el lóbulo frontal.

Otros estudios parecen indicar que pueden estar implicadas anormalidades en ciertos neurotransmisores, los mensajeros del cerebro. Uno es la serotonina, un neurotransmisor que se cree que ayuda a regular la disposición de ánimo, la agresión y la impulsividad. Las neuronas que responden a la serotonina se encuentran en todo el cerebro, pero especialmente en los lóbulos frontales y en los ganglios basales.

En esta enfermedad se muestra la facilidad del enfermo para obsesionarse por algo como la limpieza, las compras o incluso un programa de televisión. Esta enfermedad puede derivar de la inseguridad de las personas y se manifiesta por el hecho de que necesitan algo en que apoyarse o incluso sentirse bien o queridos.

Algunos pacientes pueden favorecerse con una terapia conductista, mientras que otros, pueden beneficiarse de la farmacoterapia, así como de la psicoterapia. (Enviar sugerencias, comentarios o algún tema de interés a ideatalento@yahoo.com)

Por: Dra. María Del Carmen Domínguez/Revista "Candelero". En colaboración con Uneabasto.com. Todos los derechos Reservados MMXIV

Regresar a home-page